La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, abraza a su padre, Jean-Marie Le Pen, en un acto de campaña de las elecciones al Parlamento Europeo en Marsella en mayo de 2014
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, abraza a su padre, Jean-Marie Le Pen, en un acto de campaña de las elecciones al Parlamento Europeo en Marsella en mayo de 2014 - REUTERS

La Justicia gala sospecha que el Frente Nacional es una «banda organizada»

Siguiendo la pista dada por el Parlamento Europeo, imputa al FN por fraude

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

El Parlamento Europeo (PE) y la justicia francesa sospechan que el Frente Nacional (FN, extrema derecha), el partido de la familia de Jean-Marie y Marine Le Pen, ha funcionado como «banda organizada» durante varios años, con el fin de malversar al presupuesto europeo una suma superior a los 5 millones de euros, entre 2012 y 2017, y a tal efecto la Fiscalía de París ha abierto un procedimiento contra el partido. Se trata de la agravación del escándalo de los asistentes parlamentarios de la familia Le Pen y otros dirigentes de extrema derecha, como Bruno Gollnisch, Mylène Trosczynski, Sophie Montel y Dominique Bilde.

Cumpliendo una demanda institucional del Parlamento Europeo (PE), la Oficina europea de lucha contra el fraude (OLAF) abrió en el 2015 una investigación, inconclusa, sobre las actividades presumidamente crapulosas de los Le Pen y otros dirigentes del FN. A primeros de este mismo año, la OLAF llegó a una primera conclusión: el patriarca fundador y la actual presidenta del FN, entre otros dirigentes de su partido, utilizaron con fines políticos personales los salarios de los empleos ficticios de varios presuntos asistentes parlamentarios, ante el PE, hombres y mujeres pagados con dinero público europeo, cuando solo estaban trabajando para los Le Pen (padre e hija) o para su partido, el FN.

Entre los acusados se encontraban la secretaria personal de Marine Le Pen, Catherine Griset, y el más famoso de los «gorilas» de la presidenta del FN, Thierry Légier, un hercúleo ex paracaidista que ya trabajó como temible guardaespaldas de Jean-Marie Le Pen.

Primeros indicios

Ese inconcluso capítulo del escándalo de los empleos ficticios del FN terminó provisionalmente con la congelación total o parcial de los salarios/ indemnizaciones de los Le Pen y sus amigos políticos, con el fin de pagar los centenares de miles o millones de euros «malversados» del Parlamento europeo. La justicia comenzó reclamando a Marine Le Pen más de 300.000 euros, a título personal. Negándose a declarar y escudándose en la pasada campaña presidencial, la justicia francesa y europea comenzó por congelar o recortar los salarios de eurodiputada de la presidenta del FN, que sigue considerándose víctima de una «maquinación política».

Los Le Pen recurrieron a aquella primera sentencia, intentando prolongar un escándalo que ha tomado un nuevo rumbo: cumpliendo las demandas del PE, siguiendo las investigaciones de la OLAF, la justicia francesa ha decidido inculpar al FN en tanto que posible «banda organizada», utilizando los cargos de sus dirigentes en el PE con el fin de «beneficiarse ilegalmente» del dinero público europeo.

Hasta este martes, el escándalo de los presuntos auxiliares parlamentarios de la familia Le Pen y sus amigos, solo tenía una dimensión personal. Jean-Marie y Marine Le Pen han sido perseguidos a título individual, como responsables personales de unas estafas y beneficios ilícitos.

La nueva instrucción de la Fiscalía francesa, siguiendo las demandas del PE y las investigaciones de la OLAF, estima que el FN había montado un «sistema muy sofisticado» de malversación de fondos públicos europeos, con el fin de financiar sus actividades políticas nacionales don dinero público europeo.

Según la OLAF, el FN habría utilizado hasta 29 asistentes parlamentarios, remunerados por el PE, para financiar sus actividades políticas nacionales, francesas, con los salarios públicos europeos. En su inmensa mayoría, esos presuntos asistentes parlamentarios no habrían vivido nunca en Bruselas ni Estrasburgo, que solo habrían visitado ocasionalmente, cobrando mensualmente sustanciales salarios de los que se beneficiaba automáticamente el gran partido de la extrema derecha francesa.

Presidenta bajo los focos

La Fiscalía parisina sospecha que el FN ha cometido el delito de «estafa en banda organizada», un delito que confiere al escándalo una nueva dimensión política particular.

Jean-Marie y Marine Le Pen han sido acusados de estafa y malversación de fondos públicos, a título individual, utilizando el salario de sus presuntos asistentes parlamentarios con el fin de financiar sus actividades políticas personales. Delito de cierta gravedad, pero puramente personales.

Inculpando al FN, en tanto que partido político, la fiscalía amplía y agrava sus sospechas. Jubilado forzoso por su hija, Jean-Marie queda fuera del punto de mira de la justicia. Presidenta del partido fundado por su padre, Marine Le Pen vuelve a estar en el centro de la tela de araña judicial que se cierne sobre el FN.

La nueva crisis de los empleos ficticios y los asistentes parlamentarios falsos corre el riesgo de agravar la crisis de fondo de la extrema derecha francesa, que tiene otros flecos de cierta relevancia.

A mediados del mes de septiembre pasado, Florian Philippot, número dos del FN, presentó su dimisión irrevocable. Marine Le Pen perdía el ideólogo del «recentraje» de la extrema derecha, partidario de una línea «menos racista y más anti europea». Jean-Marie Le Pen celebró entonces la ruptura de su hija con un personaje que, según el patriarca ultra derechista, había convertido el FN en un «club gay».