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Juncker apuesta por una UE fuerte y propone una era de grandes reformas

Plantea un único dirigente para la Comisión y el Consejo y un ministro europeo de Economía

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker - EFE
ENRIQUE SERBETO Corresponsal En Bruselas - Actualizado: Guardado en: Internacional

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, defendió ayer el camino hacia una Unión Europea cada vez más sólida y, en una fugaz referencia al Brexit, advirtió de que el Reino Unido «lamentará» haber decidido abandonar la UE. Este ha sido probablemente el último gran discurso de Juncker, que también ratificó que no será candidato para un nuevo mandato en 2019.

La Europa que propone el luxemburgués tendría un solo máximo dirigente, unificando los papeles de presidente del Consejo y de la Comisión, un ministro de Economía para prevenir y reaccionar colectivamente ante las crisis en la zona euro, un fondo monetario europeo sobre la base del actual fondo de rescate, una unidad de inteligencia que coordine la información antiterrorista y una Europa de la defensa a más tardar en 2025. También propuso una agencia que se encargue de la ciberseguridad y una autoridad europea que vele por el cumplimiento de la legislación laboral para los trabajadores desplazados a otros países.

«He vivido el proyecto europeo toda mi vida» desde numerosos puestos públicos y «lo he vivido y he luchado por ello durante los buenos y los malos tiempos», dijo el máximo responsable del ejecutivo comunitario, que ya no tendrá ocasión de definir su visión de futuro, puesto que el año que viene su discurso será ya el balance de su legislatura al frente de la Comisión. Por ello, ahora que la situación económica lo permite, propuso a los países miembros que accedan a hacer reformas y «a reparar el tejado de Europa y construir nuevos pisos ahora que no llueve», porque «cuando vuelva el mal tiempo -que volverá- ya será tarde». También recordó que Helmut Kohl, el excanciller alemán recientemente fallecido, y su antecesor en la Comisión Jacques Delors le «enseñaron que Europa avanza cuando exhibe su audacia» y por ello cree que «no debemos pecar de exceso de prudencia» a la hora de definir los cambios.

Otra de las reformas que propuso fue pasar a la mayoría cualificada en lugar de la unanimidad para las decisiones de política exterior, que estaría enfocada a la creación de un espacio de seguridad alrededor de la UE y una asociación con África para intentar contener la presión migratoria. En cuanto a Turquía, dijo que este país «se aleja a pasos agigantados» de Europa, lo que «excluye» que prosiga la negociación sobre su adhesión al club. Por contra, mantuvo que debe llevarse a cabo la ampliación a los países de los Balcanes occidentales. Hizo muchas referencias al problema de los refugiados llegados a Europa, que el año pasado sumaron más de 720.000 personas, «el triple que Estados Unidos, Canadá y Australia juntos», por lo que «es falso decir que Europa es una fortaleza». En cuanto a la situación en los últimos meses, dijo que Italia «ha salvado el honor de Europa» y prometió hacer lo posible por mejorar la situación «inaceptable» de los campos de retención en Libia.

En el aspecto institucional, la idea de más calado presentada por Juncker fue la de unificar las figuras de presidente de la Comisión Europea y del presidente del Consejo Europeo en una sola que sea a su vez designada por el sistema del llamado «Spitzenkandidat» (el candidato propuesto por la lista más votada en las elecciones al Parlamento Europeo). «El paisaje europeo sería más claro y más comprensible si el barco estuviera dirigido por un solo capitán», señaló.

La mayoría de las ideas expuestas por Juncker necesitan el acuerdo de los 27 países miembros, por lo que es muy difícil saber cuales podrán ser aceptadas. En todo caso, la política europea sigue en estos momentos suspendida hasta conocer el resultado de las elecciones alemanas y que se sepa qué tipo de coalición va a formar la canciller Angela Merkel, que también tiene sus propios planes para el futuro de la UE y no siempre en la misma longitud de onda que los de Juncker. Por ejemplo, la idea de un ministro de Economía Merkel la ve pero no en manos de la Comisión, mientras que Juncker no cree que sea util crear una institución nueva ni una fórmula de parlamento de la zona euro como ha sugerido Alemania,

De momento, Juncker ha expuesto los suyos en un discurso en el que también se pronunció a favor de la «igualdad» entre todos los países miembros. Juncker, propuso también la creación de un instrumento de preadhesión al euro para ayudar a los países que no han adoptado la moneda única pero que están legalmente obligados a hacerlo. «Si queremos un continente en el que el euro una en vez de dividir, entonces debe ser una moneda que no sea solo para algunos escogidos» dijo el presidente para quien el horizonte es el de una UE en la que «todos los países estén en todo, el euro, la Unión Bancaria y en área de Schengen». Con la salida del Reino Unido en marzo de 2019, solo Dinamarca mantendrá el permiso de no adoptar el euro y por ello, la Comisión pretende facilitar la entrada en el euro de los países que aún no lo han hecho, aunque sin cambiar los criterios de convergencia, para acabar con «los ciudadanos de primera y segunda», que se ha interpretado también como una alusión en contra de la idea de una UE a varias velocidades, que es el criterio más atractivo para los principales países, empezando por Francia, Alemania y España y que es visto como una amenaza para otros como Polonia y los demás países del este.

Ese gesto de simpatía hacia estos últimos no evitó que se mantuvieran las críticas hacia la actitud de los gobiernos de Varsovia y Budapest a los que la Comisión reprocha haber hecho reformas que ponen en peligro los equilibrios democráticos de poderes. Pensando sobre todo en estos países Juncker ha vuelto a decir que es intolerable que continúen atacando los principios del estado de Derecho, que el respeto a la ley en Europa «no es optativo». Por primera vez en mucho tiempo, un discurso de Juncker fue aplaudido por los diputados -puestos en pie- de los proncipales grupos, populares, socialistas, liberales y verdes. Eso también fue una gran novedad en el actual ambiente político general.

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