Putin y Xi Jinping se saludan durante la cumbre de los Brics
Putin y Xi Jinping se saludan durante la cumbre de los Brics - AFP

Kim Jong-un torpedea la cumbre de los Brics

A pesar de la histórica alianza entre China y Corea del Norte, sus relaciones se han deteriorado notablemente en los últimos tiempos

CORRESPONSAL EN PEKÍNActualizado:

Con su sexta prueba nuclear, Corea del Norte no solo vuelve a desafiar a Estados Unidos, sino también a agraviar al régimen de Pekín, ya que el presidente Xi Jinping inauguraba ayer en la ciudad costera de Xiamen una cumbre de las potencias emergentes que componen los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Al igual que hiciera en mayo, cuando disparó un misil durante la cumbre de las Nuevas Rutas de la Seda en Pekín, Kim Jong-un volvía a torpedear el lucimiento internacional de China, el único soporte que le queda y le permite su supervivencia suministrándole petróleo y monopolizando su escaso comercio exterior.

A pesar de su histórica alianza comunista, sus relaciones se han deteriorado notablemente en los últimos tiempos y Pekín ha respaldado en la ONU el endurecimiento de sanciones internacionales para frenar la escalada militar norcoreana. Inmediatamente después de esta nueva prueba atómica, el Ministerio de Exteriores chino la condenó en un comunicado difundido por los medios oficiales. Sin mencionar el ensayo nuclear, Xi Jinping advirtió en su discurso de apertura de la cumbre de los BRICS que «la paz global que ha reinado durante más de siglo está en peligro por incesantes conflictos y asuntos candentes en algunas partes del mundo».

Aunque la prueba atómica provocó dos fuertes terremotos que se sintieron en China y Rusia, cuyas fronteras están a cien kilómetros del silo nuclear norcoreano, tanto Xi como Putin volvieron a reaccionar con moderación y coincidieron en «tratar adecuadamente» la situación, abogando de nuevo por el diálogo. Una tibieza, sobre todo la de Pekín, que el presidente de EE.UU., Donald Trump, volvió a criticar en Twitter. Por su parte, y según reconoció a ABC recientemente en Tokio un alto diplomático nipón, Japón sospecha que el apoyo del Kremlin al régimen de Kim Jong-un es mayor del que se percibe oficialmente, obviamente para abrirle a la Casa Blanca un frente más de tensiones.

También está por ver si trae resultados la mediación de China, cuya supuesta influencia sobre Pyongyang no es tan grande como se piensa. A pesar de los quebraderos de cabeza que le provoca Kim Jong-un, Pekín no permitirá nunca un derrumbe del régimen ni una operación militar que hundiría a la región en el caos, le llenaría sus fronteras de refugiados norcoreanos hambrientos y le traería a sus puertas a los marines estadounidenses.