Trump toma de la mano a Macron durante su reciente encuentro en la Casa Blanca
Trump toma de la mano a Macron durante su reciente encuentro en la Casa Blanca - Afp

Inquietud en Europa, obligada a mover ficha sobre el acuerdo nuclear con Irán

Macron fue incapaz de hacer cambiar de opinión a Trump sobre la retirada de EE.UU. del pacto

Corresponsal en ParísActualizado:

Emmanuel Macron sostuvo en la tarde de este martes una conversación telefónica con Donald Trump para intentar salvar lo que pudiera salvarse del «Joint Comprehensive Plan of Action» (JCPOA, Plan de Acción Conjunto y Completo, PACC), firmado el 14 de julio de 2015 por Irán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE.UU., Rusia, China, Reino Unido y Francia), Alemania y la Unión Europea (UE), que pretendía «poner coto» a las ambiciones nucleares de Teherán.

Si el presidente norteamericano comunicó al presidente francés su decisión «definitiva» sobre la salida de EE.UU. del acuerdo nuclear, como anuncian fuentes generalmente bien informadas, el presidente francés intentó también sin duda una penúltima «presión» para evitar «riesgos mayores».

Apoyado por Berlín, Londres y la UE, el presidente Macron ha intentado jugar la baza de sus relaciones aparentemente cordiales con el presidente de los EE.UU., estimando que la ruptura del acuerdo nuclear con Irán agravará los riesgos de un conflicto generalizado en Oriente Próximo.

Tras su reciente visita oficial a Washington, Macron confesó su esperanza de hacer cambiar a Trump su proyecto de abandono y ruptura pura y simple del acuerdo, sugiriendo que el Plan de 2015 podría «completarse» con otros capítulos por negociar en tres terrenos: la prolongación de las cláusulas que expiran el 2025, el marco o el techo del programa balístico iraní; y las dimensiones multilaterales de la crisis en todo Oriente Próximo, comenzando por Siria.

Desde la óptica francesa, ese abanico de eventuales negociaciones permitiría prolongar el diálogo de fondo, evitando una ruptura del acuerdo, que todavía pudiera oscilar entre la «ruptura brutal» y la «ruptura controlada».

El presidente Macron avanzó tales tesis, por vez primera, el mes de septiembre pasado, cuando sostuvo un primer diálogo personal, en Nueva York, con el presidente de EE. UU. y el presidente iraní, Hasán Rohani.

Nueve meses más tarde, los resultados prácticos de la presión o intento de mediación francesa, parecen muy volátiles e intangibles. En vísperas de recibir este miércoles el premio Carlomagno, por sus proyectos europeos, el diálogo telefónico Macron-Trump volvía a iluminar el problema de fondo de los proyectos diplomáticos «macronianos».

Los europeos podrían «llenar el vacío»

La gesticulación viajera ha conseguido restaurar la imagen internacional de Francia; pero esa imagen muy positiva todavía no consigue estar armada de unos argumentos de presión e influencia determinantes.

Toca ahora a las capitales europeas mover rápido ficha para salvar lo salvable del pacto. Teherán ha dado a entender que también lo abandonará si los europeos no «llenan el vacío», sobre todo el económico que producirá para Irán el restablecimiento de las sanciones de EE.UU.