Internacional

Un influyente diputado laborista dimite tras una fiesta gay con drogas

Keith Vaz, que lleva 29 años en los Comunes, preside la importante Comisión de Interior

Imagen de Vaz en una sede del partido Laborista en Leicester,
Imagen de Vaz en una sede del partido Laborista en Leicester, - REUTERS
LUIS VENTOSO Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en:

En lo que es un clásico de la política británica, pues se repite una y otra vez, la prensa ha destapado un nuevo escándalo sexual de un parlamentario. Keith Vaz, un conocido diputado laborista de origen indio, que tiene 59 años y lleva 29 en los Comunes, ha sido sorprendido por el «Sunday Mirror» en un encuentro en su piso con dos jóvenes prostitutos del Este de Europa.

El principal problema para Vaz, casado y padre de una niña y un niño, radica en que pidió a los chaperos que trajesen Popper, una droga recreativa que estimula la libido. El político preside desde hace nueve años la relevante Comisión de Interior de los Comunes, que se ocupa del crimen y los estupefacientes. Aunque acusa al «Mirror» de tenderle una trampa, ha dado entender que dejará el cargo. A comienzos de mes, Vaz se había opuesto desde la Comisión de Interior a la ilegalización del Popper.

El caso presenta aristas casi cómicas. Empezando porque Vaz, nacido en Yemen, en el seno de una familia salida de Goa de ancestros indio-portugueses, es pariente lejano de San José Vaz, un misionero del siglo XVII canonizado por Juan Pablo II. El diputado mantuvo dos encuentros con los prostitutos, el último en su piso del Norte de Londres el pasado 28 de agosto. Les dijo que se llamaba Jim y que era vendedor de lavadoras industriales para hoteles. En un mensaje de teléfono les pidió que trajesen Popper y añadió: «Por favor, quiero pasármelo bien». Les pagó 150 libras a cada uno (180 euros), mediante un ingreso bancario que efectuó a través de la onegé contra la diabetes que ha impulsado.

Vaz da a entender que el próximo martes dejará su cargo, aunque no lo ha dicho rotundamente, y pide disculpas a su mujer y a sus hijos por el daño que les ha causado. Al tiempo, se muestra crítico con el periódico, que publica una foto de él con uno de los chaperos: «Es profundamente molesto que un periódico nacional haya pagado a unos individuos para que actúen de este modo. Enviaré el asunto a mis abogados».

El «Mirror» elude concretar si le tendió una trampa y solo dice que puede «sostener sus acusaciones». El Partido Laborista echa balones fuera y explica que el cargo de Vaz como presidente de la Comisión de Interior es algo que les compete a él y a la Cámara.

Otros escándalos

No es el primer escándalo que salpica a Vaz, acusado en su día de dietas excesivas en el Parlamento y de cobros impropios. En la etapa de Blair fue secretario de Estado para la UE, pero lo apartó pronto, pretextando motivos de salud. Pese a todas esas sombras, siempre reflotaba. Su cabeza calva y su cara redonda y afable son parte del paisaje político inglés. Por ejemplo, presidió la comisión parlamentaria sobre las chicas londinenses que dejaron sus hogares para unirse al Daesh, lo que le otorgó gran presencia mediática. Además, es el diputado de origen asiático más veterano de los Comunes.

El pasado verano también se produjo un escándalo similar en el Parlamento. El diario sensacionalista «The Sun» acabó con la carrera y reputación de Lord Sewel, de 69 años, vicepresidente de la Cámara de los Lores y presidente de su comité de ética, al grabarlo esnifando tres rayas de cocaína y vistiendo un sujetador naranja en compañía de dos prostitutas, que recibieron 280 euros cada una por sus servicios.

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