El mandatario venezolano, Nicolás Maduro (d), se reúne con el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en una foto de 2013
El mandatario venezolano, Nicolás Maduro (d), se reúne con el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en una foto de 2013 - EFE

La Iglesia denuncia el acoso político por parte del chavismo

El régimen investiga a un arzobispo y un obispo por clamar contra la corrupción

Corresponsal en CaracasActualizado:

La Conferencia Episcopal Venezolana se ha convertido en una de las voces más comprometidas del país, al no dudar en denunciar una y otra vez la persecución por parte del chavismo de toda forma de disidencia. En un comunicado del 12 de enero, la Iglesia venezolana denunció cómo «el Gobierno, con la Ley contra el odio y la intolerancia, nacida de la Asamblea Constituyente, criminaliza toda manifestación en su contra. El presidente, Nicolás Maduro, ordenó entonces investigar al arzobispo de Barquisimeto, Antonio López Castillo, y al obispo de San Felipe, Hugo Basabe, para aplicarles la Ley contra el odio después de que los religiosos criticaran la corrupción y el hambre que azotan al país.

Maduro acusó a los sacerdotes y obispos críticos de ser «diablos con sotanas» que «pretenden generar enfrentamientos entre los venezolanos». Asimismo, dijo que llevan a la iglesia «su maldad, su veneno, su odio y su perversidad». Maduro estaba especialmente colérico por los pronunciamientos que hicieron López Castillo y Víctor Hugo Basabe durante la procesión de la Virgen Divina Pastora en el estado Lara.

La Virgen Divina Pastora en Barquismeto, en el estado de Lara, atrae a más gente que cualquier político. Es una de las procesiones religiosas más concurridas del mundo, con más de cuatro millones de feligreses.

Pero lo que molestó a Maduro fue que López Castillo exclamara en la procesión religiosa «Queremos comida, ¡Abajo los corruptos!» mientras que el obispo Basabe pidiera librar a Venezuela de «la peste» de la «corrupción política». El líder chavista ordenó entonces al fiscal Tareck William Saab y al Tribunal Supremo «investigar a los obispos por delito de odio».

No callarán

El expresidente de la Conferencia Episcopal, Ovidio Pérez Morales, respondió que «al episcopado no le afecta ni lo va a silenciar en modo alguno» la amenaza de Maduro. En el mismo sentido se pronunció poco después el actual presidente de la Conferencia, José Luis Azuaje, quien señaló: «Nosotros expresamos lo que sucede en el país a las organizaciones competentes y si no lo quieren debatir lo hacemos públicamente en función que se corrija y que cambien los patrones de políticas públicas».

Por su parte, Pérez Morales añadió: «¿Qué proclamación de odio o de mentira se puede decir que es llamar la atención sobre la perversidad y la muerte que impera en este país, al contrario, deberían ser esas prédicas y esas homilías un llamado al Gobierno a cambiar de rumbo y atender lo que el Gobierno tiene que atender». Sin dejarse arredrar, la nueva directiva de la Conferencia Episcopal emitió un nuevo comunicado en el que asegura que la aplicación de la Ley del odio a López Castillo y Vícto Hugo Basabe «prueba que dicha ley está concebida para aplicarla y criminalizar a todo aquel que cause malestar al Gobierno». Al tiempo que subrayan: «Los obispos permanecemos muy unidos y trabajando en favor del pueblo y con el pueblo, por tanto, nos solidarizamos fraternalmente con nuestros hermanos Antonio López y Víctor Hugo Basabe, con sus Iglesias particulares de Barquisimeto y San Felipe, sabiendo que podrán contar con toda la Iglesia».