El vicepresidente de Samsung Electronics y heredero del Grupo Samsung, Lee Jae-yong
El vicepresidente de Samsung Electronics y heredero del Grupo Samsung, Lee Jae-yong - EFE

El heredero de Samsung será interrogado como sospechoso en caso de la «Rasputina» de Corea del Sur

La amiga de la presidenta Choi Soon-sil está acusada de extorsionar, con la complicidad de Park, a los principales conglomerados del país

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Además de paralizar la vida política del país, el escándalo de amiguismo y tráfico de influencias de la «Rasputina» de Corea del Sur ha salpicado a su principal corporación empresarial, Samsung. Su vicepresidente y virtual heredero, Lee Jae-yong, declara hoy como sospechoso de desembolsar elevadas sumas de dinero a cambio de favores políticos y podría ser detenido.

Según informa la agencia estatal Yonhap, la Fiscalía cree que Samsung compró el apoyo del Gobierno pagando unos 22.000 millones de won (17 millones de euros) a Choi Soon-sil, amiga íntima de la presidenta Park Geun-hye, apodada la «Rasputina» por ejercer una oscura influencia sobre ella. Dichos pagos se hicieron en virtud de unos supuestos trabajos de consultoría efectuados por una compañía de Choi con sede en Alemania, Core Sports International. Pero los investigadores intuyen que en realidad sirvieron para comprar voluntades políticas en el Fondo Nacional de Pensiones, que en 2015 respaldó una controvertida fusión de dos filiales de Samsung. De hecho, el presidente de dicho Fondo, Moon Hyung-pyo, fue detenido en diciembre tras reconocer que había presionado a favor de la fusión cuando era ministro de Salud.

Compra de caballos

Junto a estos presuntos sobornos, Samsung le habría comprado caballos y cursos de equitación a la hija de Choi Soon-sil, quien fue arrestada este mes en Dinamarca por negarse a volver a Corea del Sur para declarar ante la justicia. Entre las pruebas con que cuenta la Fiscalía destaca una «tablet» de Choi con abundante información sobre los pagos de Samsung. «Hay casi cien correos electrónicos almacenados que tratan, en su mayoría, de cómo se fundó Core Sports International, el modo en que recibió fondos de Samsung y cómo se gastó ese dinero en Alemania, explicó el portavoz del comité especial que investiga el caso de corrupción de la «Rasputina».

Recordando al místico monje ruso que ejercía el poder en la sombra en la corte del Zar Nicolás II, así ha sido apodada Choi Soon-sil, hija de un pastor religioso que fundó una secta en los años 70, por su extraño control sobre la presidenta Park Geun-hye, a quien le unen cuatro décadas de amistad.

Según reveló la televisión JTBC, que tuvo acceso a los archivos del ordenador de Choi, la confianza entre ambas era tal que esta llegó a corregir algunos discursos de la presidenta Park y hasta tuvo acceso a documentos oficiales, entre ellos algunos secretos de Estado. Dichos papeles incluían desde las notas de Park en las reuniones del Gobierno hasta sus planes de viajes o remodelaciones de ministerios, pasando por informes sobre las relaciones diplomáticas de Corea del Sur.

Millonarias donaciones

Además, los investigadores sostienen que Choi se aprovechó de su estrecha relación con Park para «convencer» a las multinacionales del país, como Samsung, Hyundai y LG, de que «donaran» hasta 80.000 millones de won (casi 63 millones de euros) a dos fundaciones que ella misma dirigía. Los presidentes de todas estas corporaciones han negado que dichos pagos fueran sobornos a cambio de tratos de favor del Gobierno, pero la Fiscalía sospecha de ellos y hasta podría acusarlos de perjurio.

Tras ser acusada de complicidad en esta trama, la presidenta Park fue destituida a principios de diciembre pasado por el Parlamento y está a la espera de que el Constitucional ratifique o anule dicha moción.

A pesar de las manifestaciones en su contra, Park insiste en su inocencia. Mientras tanto, su «Rasputina» sigue bajo arresto por este fétido escándalo que amenaza con desvelar la podredumbre política y empresarial de Corea del Sur.