Internacional

Un grupo de mujeres islamistas francesas, teledirigido desde Siria, planeaba atentados inminentes

El atentado fallido con bombonas de butano a la catedral de Notre Dame permite descubrir a estas jóvenes, que proyectaban atacar al menos la estación de Lyon

Agentes de policía participan en la operación en que se detuvo a tres jóvenes a las afueras de París - Reuters
Juan P. Quiñonero Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en:

Las pistas del atentado fallido con bombonas de butano ante la catedral de Notre Dame han permitido descubrir la existencia de «lobas islamistas», jóvenes francesas de confesión musulmana que, «teledirigidas» desde Siria, proyectaban «inminentes acciones criminales», como un atentado en la Estación de Lyon.

El coche con bombonas de butano, abandonado en las inmediaciones de Notre Dame, permitió localizar a un propietario altamente sospechoso. Una de sus hijas y dos amigas, de 19, 23 y 39 años, habían formado un microgrupúsculo de lobas islamistas, con una nube de relaciones amistosas, crapulosas y criminales, en la periferia de París, con muchos flecos provinciales.

Inés (19 años), la hija del propietario del vehículo bomba fallido, fue detenida con relativa rapidez. Tiene cuatro hermanas. Toda la familia es sospechosa de proselitismo islamista. Las dos amigas de Inés que abandonaron el coche con bombonas no lejos de Notre Dame, tienen amistades y relaciones sentimentales con diversos personajes fichados, relacionados y sospechosos de yihadismo criminal.

La falta de destreza impidió una masacre

François Molins, fiscal antiterrorista, está convencido que el comando de lobas islamistas estaba «teledirigido desde Siria», comentando: «El trío de jóvenes musulmanas proyectaba claramente uno o varios atentados.

Parece plausible pensar que proyectaban hacer explotar las bombonas de gas prendiendo fuego al coche que abandonaron con una colilla que finalmente se apagó sin provocar el incendio esperado».

Las lobas solitarias intentaron prender fuego al coche del padre de una de ellas en dos ocasiones. Solo su impericia evitó una matanza en el corazón histórico de París.

La detención e interrogatorios de las tres primeras fanáticas ha permitido detener a otras seis personas, sospechosas en distinta medida de pertenecer a un mismo grupo fanatizado y criminal.

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