El primer ministro francés, Manuel Valls
El primer ministro francés, Manuel Valls - AFP

El Gobierno francés pospone su reforma laboral ante las críticas de los sindicatos y la izquierda

El primer ministro, Manuel Valls, anuncia que se retrasa dos semanas la tramitación de un proyecto que ha puesto en pie de guerra a las propias bases del socialismo francés

Corresponsal en ParísActualizado:

Manuel Valls, primer ministro, ha confirmado que el Gobierno de François Hollande, se propone retrasar dos semanas la reforma del «Code du travail» (CdT), el equivalente francés del Código Laboral y de la Seguridad Social, uno de los frentes de los enfrentamientos cainitas entre las izquierdas francesas. La pareja Hollande / Valls había presentado la reforma del Código de trabajo -el conjunto de la legislación que rige las relaciones laborales- como una medida destinada a combatir el paro y echar los cimentos de las «nuevas relaciones laborales, para el siglo XXI».

Era la octava reforma destinada a combatir el paro, en menos de tres años, cuando en Francia han aparecido 600.000 nuevos parados desde la llegada de Hollande al poder, el mes de mayo de 2012. Como reforma legislativa, debía ser el punto culminante del mandato presidencial de Hollande.

Antes de llegar a ser realidad, esa reforma del CdT se ha transformado en una batalla campal de todas las izquierdas, enfrentadas en una ruidosa «guerra civil fría». El Gobierno de la pareja Hollande - Valls debía presentar su proyecto legislativo el próximo día 9 de marzo. Ante las tormentas de críticas, el primer ministro anuncia dos semanas de «pausa» para intentar explicar a los sindicatos «el verdadero sentido de la reforma».

Los sindicatos habían anunciado manifestaciones callejeras, a lo largo de toda la primavera, contra un proyecto que consideran como «un retroceso al siglo XIX». Valls -odiado por la izquierda política francesa- espera desactivar la fronda sindical, «explicando» un proyecto «mal comprendido».

Violencia verbal

Sin embargo, la fronda sindical solo es una parte de la contestación. Más de 600.000 personas han firmado un manifiesto pidiendo la retirada total del proyecto. A través de las redes sociales, numerosos proyectos de contestación radical continúan movilizados con mucha violencia verbal, que un humorista famoso, Guy Bedos, ha resumido en la televisión, con una frase que ha tenido mucho eco: «A ese Valls yo le rompería la cara a hostias».

Ese es el «clima» político de fondo: una animosidad excepcional contra el primer ministro que defiende contra viento y marea la reforma del CdT redactado por los servicios de la ministra del Trabajo, Myriam El Khomri, francesa de padre marroquí.

La contestación también tiene una componente de enfrentamiento cainita entre las distintas y antagónicas familias socialistas. Martine Aubry, alcaldesa de Lille, vieja rival personal de la pareja Hollande - Valls, encabeza la revuelta. En su día, Aubry dijo que Hollande era «un picha floja». Sobre Valls, en privado, Aubry dice cosas peores, invitándolo desde hace años a abandonar un PS, donde el primer ministro francés es muy minoritario.

A la izquierda del PS, el aplazamiento del debate parlamentario sobre la reforma del Código del Trabajo es percibida como «una primera batalla, ganada contra la derechización de la pareja Hollande-Valls». Jean-Luc Mélénchon, líder del Frente de Izquierdas, candidato a la presidencia de la República declara: «Hemos ganado la primera batalla. La guerra continúa. Contra el asesinato del Código del Trabajo, hay que declarar la insumisión».