Internacional

El Gobierno escocés llevará al Parlamento otro referéndum de independencia

Downing Street responde que el asunto quedó zanjado con la consulta de hace dos años

Nicola Sturgeon se dirige al congreso del SNP en Glasgow
Nicola Sturgeon se dirige al congreso del SNP en Glasgow - REUTERS
Luis Ventoso Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en:

En septiembre de 2014, el por entonces primer ministro escocés, el separatista Alex Salmond, repitió hasta el hartazgo durante la campaña del referéndum de independencia que el resultado zanjaría el debate para «una generación». Pero tras perder por diez puntos aquella votación, y cuando apenas han pasado dos años, el Partido Nacionalista Escocés (SNP) anuncia la puesta en marcha de un segundo referéndum. El pretexto esta vez es que Escocia, a diferencia del conjunto del Reino Unido, no votó por salir de la UE y se verá arrastrada a un Brexit duro que no quiere.

Nicola Sturgeon, de 46 años, la actual primera ministra y líder del SNP, anunció en el congreso de su partido en Glasgow que la próxima semana presentará una Ley de Referéndum de Independencia para que comience a ser evaluada. Un desafío frontal a Theresa May, quien con un discurso más contundente que el de Cameron se ha posicionado con firmeza contra lo que llama «los nacionalismos divisivos».

La pretensión del separatismo escocés de repetir la consulta deberá recibir luz verde de Westminster. A diferencia de la cesión de Cameron en su día, el nuevo Gobierno dejó claro al instante que no admitirá la consulta. «Ese tema quedó zanjado hace dos años. Ahora debemos trabajar juntos por el Reino Unido».

En la consulta de septiembre del 2014, el independentismo fue claramente derrotado: 55,3% a favor de permanecer en el Reino Unido frente a 44,7%. A día de hoy, las encuestas siguen reflejando que ganaría el unionismo, pero el nacionalismo es insaciable en su meta sentimental y ha puesto de nuevo en marcha su aparato de propaganda, esta vez con la coartada europea. Según un sondeo de esta semana del «Herald», un diario escocés, un 47% votaría en contra de la ruptura y un 38% a favor, con un 12% de indecisos.

El argumento de Sturgeon, vitoreada por efusión por los suyos cuando anunció el proyecto de ley para un nuevo referéndum, es que el 62% de los escoceses votaron en junio por seguir en la UE, mientras que en el conjunto del Reino Unido ganó el Brexit por 52%-48%. Sturgeon omite que en Irlanda del Norte, Londres, Manchester u Oxford también ganó el Remain, y no fabulan con la independencia.

Tono duro contra May

La primera ministra escocesa fue durísima con Theresa May y su Gobierno, al que tachó de xenófobo y de extrema derecha. Los acusó de utilizar la “retórica de UKIP” e instalarse en el barril de cerveza. «El Brexit se ha convertido en un tory Brexit e ignorar la voz de Escocia es sencillamente inaceptable». Según los cálculos del Gobierno escocés, la ruptura con el mercado único europeo costará 80.000 empleos en Escocia y unas mermas medias en los sueldos de 2.000 libras al año.

Con las habituales hipérboles patrioteras tan gratas al nacionalismo, Sturgeon proclamó que «somos una de las naciones más ricas de la tierra, líderes en ciencia, tecnología y energías renovables». En realidad se trata de un pequeño país de 5,3 millones de habitantes, cuya principal, riqueza, el petróleo del Mar del Norte, está en jaque por la caída de los precios del crudo y el propio agotamiento de las reservas escocesas. Escocia crece a la tercera parte de velocidad que el conjunto del Reino Unido y su déficit público es muy superior a la media, y probablemente ingobernable si se independizasen.

La pasión de Nicola Sturgeon, por lo general bastante institucional, se desató ante su militancia y dejó frases como esta: «Estoy decidida a que Escocia pueda reconsiderar la independencia antes de que el Reino Unido deje la UE si es necesario para defender nuestros intereses. Así que la próxima semana se publicará una ley de referéndum de independencia».

En algún momento llegó a interpelar directamente a May, con la que se reunió en julio y con la que tiene otro encuentro programado para finales de este mes: «Escucha esto: sí crees por un solo segundo que no soy seria en lo que hago para proteger los intereses de Escocia, entonces piénsatelo otra vez».

La crisis territorial que ha suscitado el voto por el Brexit viene a dar la razón a dos expertos observadores de la política británica, los ex primeros ministros John Major y Tony Blair, que en campaña advirtieron que romper con Europa podría minar la unidad del reino. El ala eurófoba del Partido Conservador desdeñó esos avisos como parte de lo que calificaban como «el Proyecto Miedo». Pero el separatismo ha tomado alas.

Sturgeon ha pedido también, mientras la independencia no llega, poderes para Escocia en el control de la inmigración, agricultura, pesca y la capacidad de firmar acuerdos con países extranjeros.

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