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El gobierno cubano asegura que el freno al sector privado «no durará años»

El anuncio gubernamental de cancelar las licencias para determinadas actividades privadas supone un freno al proceso aperturista de la isla

Un grupo de cubanos frente a un restaurante privado en La Habana
Un grupo de cubanos frente a un restaurante privado en La Habana - REUTERS
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El Gobierno cubano ha aclarado que la suspensión temporal de la concesión de licencias para trabajar en el sector privado no se prolongará «años», respondiendo así a la preocupación suscitada entre muchos cubanos que confían en el empuje de los negocios particulares para aliviar la crisis económica que sufre la isla caribeña.

«No estamos hablando de un período de tiempo muy largo, no estamos hablando de años, estamos hablando de un proceso normal de trabajo para la aprobación de estas normas», ha dicho la Viceministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó.

El régimen 'castrista' anunció la semana pasada que a partir de este momento ya no concedería licencias para ciertas actividades del sector privado, como el alquiler de viviendas turísticas --las llamadas casas particulares--, la apertura de restaurantes --paladares-- o servicios de construcción.

«No se concederán nuevas autorizaciones para un grupo de actividades hasta tanto no concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia» explicó el diario oficial 'Granma', esgrimiendo como razones la necesidad de frenar la evasión fiscal y otras ilegalidades.

Aunque el Gobierno indicó que no afectará a los negocios privados que ya estén en marcha, el pasado viernes una cooperativa agraria de rápido crecimiento anunció que le habían ordenado cerrar. El Ministerio de Finanzas y Precios se había quejado de que estaba ofreciendo servicios adicionales al margen de la actividad declarada.

La medida supone un freno a la campaña iniciada hace siete años por el Gobierno de Raúl Castro para promover el trabajo por cuenta propia en Cuba con el fin de paliar el recorte en las infladas plantillas del Estado e impulsar la frágil economía doméstica, de estilo soviético.

«La noticia fue un cubo de agua fría para mí. Tenía en proyecto hacer una cafetería aquí en mi casa y rentar una habitación», ha lamentado Antonio Víctor Ruperón, de 31 años, que había invertido unos 3.000 dólares en la compra de materiales de construcción. «Ya todo lo perdí», ha lamentado.

Castro subrayó en una reciente declaración ante el Parlamento que su Gobierno no va a renunciar en ningún caso al desarrollo del trabajo por cuenta propia. «No vamos a retroceder ni a detenernos, ni tampoco permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal, pero es imprescindible respetar las leyes», advirtió.

En este sentido, citó como ejemplo que «existen casos en que una misma persona tiene ya dos, tres, cuatro y hasta cinco restaurantes», en referencia a que Cuba no permitirá la concentración de la riqueza en su modelo económico socialista.

Al cierre del primer semestre de 2017, un total de 567.982 cubanos trabajaban en el sector privado o 'cuentapropismo' frente a los 157.731 que se afiliaron a la iniciativa hace siete años, según cifras oficiales.

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