La fiscal sueca Ingrid Isgren llega a la Embajada de Ecuador en Londres para interrogar a Assange
La fiscal sueca Ingrid Isgren llega a la Embajada de Ecuador en Londres para interrogar a Assange - EFE

La fiscalía sueca comienza a interrogar a Assange en la embajada de Ecuador

El pirata informático australiano está acusado de violar a una mujer en Estocolmo en 2010

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Una fiscal sueca inició ayer en Londres un interrogatorio de varios días a Julian Assange, el pirata informático australiano y activista político, de 45 años, sobre el que pesa la acusación de haber violado a una mujer en Estocolmo en agosto de 2010, cuando acudió a dar una conferencia a la ciudad. El fundador de WikiLeaks, refugiado desde junio de 2012 en la embajada de Ecuador para evitar la extradición a Suecia, negó los hechos y aseguró que la relación fue consentida. La fiscalía sueca le pedirá que se someta a una prueba de ADN. El interrogatorio se mantendrá en la confidencialidad y será enviado a los jueces del caso en Suecia, para que tomen las pertinentes decisiones.

Ecuador y Suecia han mantenido una larga negociación hasta alcanzar la solución de que Assange sea interrogado en la embajada.

Al principio las autoridades judiciales suecas se negaban, pero cambiaron de opinión el pasado marzo, apremiadas porque el caso está próximo a expirar a efectos judiciales. El pasado octubre, cuando todo estaba listo, el interrogatorio se paralizó por dudas de Assange sobre las garantías del procedimiento.

La fiscal Ingrid Isgren acudió ayer al mediodía a la pequeña delegación diplomática ecuatoriana, una de las pocas de Londres sin patio ni jardín, lo que hace muy dura la reclusión para la salud física y mental de Assange. Además, Ecuador le acaba de cortar la conexión a internet, su cordón umbilical con el mundo, por tratar de influir en la campaña electoral estadounidense filtrando a través de WikiLeaks correos del entorno de Hillary Clinton.

La fiscal Isgren iba acompañada de una inspectora de policía de su país, Cecilia Redell. El protocolo exigido por los ecuatorianos hace que la fiscal sueca no pueda dirigirse directamente al acusado ni repreguntar. Ha tenido que enviar un cuestionario previo a un fiscal ecuatoriano, que es quien formula las preguntas mientras su colega escandinava escucha.

Como siempre que hay un pico noticioso en el caso, a las puertas de la embajada se agrupó el grupo de irreductibles que desde hace cuatro años apoya a Assange con sus pancartas. La embajada está a un paso de la parte trasera de una de los grandes destinos turísticos en Londres, los grandes almacenes Harrods.

Assange no quiere salir de la embajada porque teme que a su vez Suecia lo extradite a EE. UU., donde podría ser condenado a cadena perpetua por filtrar millares de documentos de las guerras de Irak y Afganistán y de la diplomacia estadounidense. Tras cuatro años de encierro, el caso cobra a veces ribetes estrafalarios. El mes pasado fue visitado por Pamela Anderson y corrió el bulo por internet de que la ex vigilante de la playa lo había envenenado con unos pasteles. Assange llegó a asomarse a su webcam para desmentirlo. Ayer la novedad fue su gato, que se asomó a una de las ventanas de la embajada ataviado por su dueño con un cuello de camisa y una corbata de listas.

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