Internacional

La Fiscalía quiere imputar a Cristina Fernández por «alta traición»

La petrolera YPF aparece implicada en el complot entre la expresidenta de Argentina e Irán tras el ataque a la mutua judía AMIA

La expresidenta Cristina Fernández saluda a sus simpatizantes cuando se dirige a un tribunal a declarar, en Buenos Aires
La expresidenta Cristina Fernández saluda a sus simpatizantes cuando se dirige a un tribunal a declarar, en Buenos Aires - Reuters

El cerco judicial en torno a Cristina Fernández de Kirchner se estrecha. Posiblemente la semana próxima, el juez federal, Claudio Bonadío, citará a la expresidenta de Argentina para que declare como imputada en la causa por «traición a la patria», donde el fiscal Gerardo Pollicita la acusa de formar parte de «un plan criminal» de encubrimiento a los autores iraníes del atentado al edificio de la AMIA (85 muertos y centenares de heridos en 1994).

Pollicita, como hace más dos años hiciera el difunto fiscal Alberto Nisman, denunció que Fernández se comprometió, con el Gobierno iraní, a sellar un pacto de impunidad a cambio de beneficios comerciales y... energéticos. En ése «plan», como se desprende de las escuchas telefónicas, YPF, después de la intervención y posterior expropiación a Repsol en 2012, no estaba al margen.

Fernández nunca consultó sobre el Memorándum con Irán al fiscal Nisman, responsable de la investigación del atentado
Yussuf Khalil, interlocutor de Irán en Buenos Aires, no se pierde una palabra de lo que le cuenta Luis D´Elía, ex subsecretario de Tierras para el Hábitat Social y «piquetero» kirchnerista. «Estuve con el quía (Julio De Vido, ex ministro de Planificación Federal). Están dispuestos a mandar gente de YPF con nosotros dos, para hacer negocios allá, intercambiando granos y carne por petróleo… El problema -observa- es político. Necesitamos la aprobación del memorándum. Argentina quiere negociar Estado a Estado».

El fragmento corresponde a una de las cientos de grabaciones aportadas por Nisman y utilizadas por Pollicita para probar sus acusaciones y confirmar que el mencionado memorándum ( más tarde convertido en ley) era la moneda de cambio en las negociaciones para que Argentina, en emergencia energética, ofreciera su cabaña vacuna y producción agraria a cambio del petróleo iraní si consentía en suspender las órdenes de Interpol y avanzar en un proceso de impunidad contra los responsables, según la Justicia, del atentado.

Finalizada la charla, más tarde, en otra grabación, Yussuf Khalil le traslada el mensaje a Mohsen Rabbani, exagregado cultural de Irán en Buenos Aires, acusado de ser uno de los cerebros del atentado que convirtió en escombros el edificio de las sedes de la AMIA y la DAIA, principales instituciones, política y económica, respectivamente, de la comunidad judía.

«Hoy -le anuncia- tuvimos una reunión con De Vido donde manifestó que está dispuesto a mandar a las máximas autoridades de YPF para arreglar la transacción con la República Islámica». Era el 20 de mayo de 2013, Argentina atravesaba una profunda crisis energética, financiera y económica. Los cortes en las fábricas eran cotidianos y la población los sufría con frecuencia en sus hogares. Cerrar el pacto bilateral, para el Gobierno, era urgente para aliviar la situación.

Tiempos de «El mago»

En ese momento, con Repsol fuera de YPF, Miguel Gallucio estaba al frente de la compañía. «El mago», como se le conoce en el ambiente y como le gusta que le llamen, no era capaz de mejorar la producción ni cambiar los números rojos de la empresa que entregaría a su actual sucesor, Miguel Gutiérrez. La promesa de Vaca Muerta como el salvavidas para salir de la crisis energética y esperanza de futuro se había quedado en una declaración de intenciones sin efecto real por el virtual aislamiento de Argentina.

El Gobierno de Cristina Fernández, pese al escándalo provocado, nunca consultó sobre el Memorándum a Alberto Nisman, responsable de la investigación del atentado que desarrollaba al frente de la UFI-AMIA (Unidad Fiscal de investigación). El fiscal especial sorprendió al Ejecutivo al pedir el procesamiento y acusar a la jefa del Estado, a su ministro de Asuntos Exteriores, Héctor Timerman, al diputado oficialista de La Cámpora, Andrés, alias «El cuervo», Larroque y entre otros a Luis D´Elía y Yussuf Khalil. La misma lista que Pollicita presentó a Bonadío. El 18 de enero de 2015, el día antes de dar explicaciones en el Congreso de estas medidas, Alberto Nisman apareció muerto, en ropa interior y con una bala en la cabeza, en su cuarto de baño. El caso, como el de la AMIA, sigue abierto.

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