Internacional

Fillon hacia el liderazgo de las derechas francesas, apoyado por Sarkozy

El ex primer ministro francés disputará la segunda vuelta junto a Alain Juppé para liderar la derecha de cara a las presidenciales

El ex primer ministro François Fillon deposita su voto en la primera vuelta de las primarias de la derecha francesa, este domingo en París - EFE
JUAN PEDRO QUIÑONERO - abc_mundo Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en:

François Fillon ha ganado la primera vuelta de las elecciones primarias de la derecha francesa, relegando a un segundo puesto a Alain Juppé y eliminando a Nicolas Sarkozy, líder histórico de las derechas francesas durante los últimos veinte años.

Fillon se ha impuesto en la primera ronda de manera espectacular. Cuando estaban escrutados 9.138 de los 10.229 colegios electorales, François Fillon había conseguido el 44,1% de los votos, Alain Juppé había conseguido el 28,4%, Nicolas Sarkozy el 20.7%, Nathalie Kosciusko-Morizet el 2,6%, Bruno Le Maire el 2,4%, Jean-Frédéric Poisson el 1,5% y Jean-François Copé el 0,3%.

Se trata de un aldabonazo en la historia del centro y la derecha francesa: el líder de las derechas de los últimos veinte años ha sido eliminado de manera humillante en la primera vuelta de las primeras elecciones primarias, conservadoras, de la historia política nacional.

Aritméticamente, Fillon aborda la recta final de la segunda vuelta en sólida posición de fuerza. Los primeros sondeos anunciaban su victoria final de en la segunda vuelta, el domingo día 17.

Asumida su derrota con impresionante dignidad, Nicolas Sarkozy ha subrayado su respeto personal por Juppé, pero ha pedido el voto para Fillon en la segunda vuelta, por considerarlo más próximo a sus ideas. El apoyo personal de Sarkozy a la candidatura de Fillon puede ser decisivo. Bruno Le Maire, candidato minoritario, también pidió el voto para Fillon, en la segunda vuelta.

Reaccionando a los resultados de la primera vuelta, poco favorables para él, Alain Juppé se ha apresurado a anunciar que continuará «el combate» de la segunda vuelta, desmintiendo las sugerencias que le pedían oficiosamente «tirar la toalla». Juppé contará con el apoyo de Nathalie Kosciusko-Morizet, candidata minoritaria, reformista.

Cambios en el escenario político

Ese nuevo equilibrio de fuerzas sugiere cambios de cambios profundos en el paisaje político nacional. Unos 4 millones de electores (en torno al 10 % del censo electoral del Estado) han participado en la primera vuelta de una elección destinada a elegir el candidato de la derecha a la próxima elección presidencial, entre finales de abril y primeros de mayo próximos.

Se trata de una participación extremadamente alta y significativa, en una elección sin precedentes históricos. Según las estimaciones de la cadena BFM (primera cadena de tv, privada), el 63 % de los electores de la primera vuelta de las primarias eran simpatizantes del centro derecha, un 15 % habrían sido simpatizantes de las izquierdas, un 8 % habrían sido simpatizantes de la extrema derecha, y un 14 % no tendrían ninguna preferencia política particular. El candidato conservador a la jefatura del Estado será elegido, pues, por una gran mayoría de electores conservadores, con el apoyo significativo de electores de izquierdas y de extrema derecha.

Para votar en la primera vuelta de las primarias conservadoras bastaba con pagar dos euros y firmar una «carta» aprobando los valores de la derecha y el deseo de alternancia política. Esa apertura a todos los electorados conservadores ha sido contestada por los simpatizantes de Nicolas Sarkozy, que ya temían la derrota del ex candidato. Pero, finalmente, los tres grandes rivales, Fillon, Juppé y Sarkozy aprobaron un modelo electoral sin precedentes.

Sarkozy, «jubilado»

Confirmada la victoria muy sólida de Fillon, seguido de Juppé, en la primera vuelta, la derecha francesa estaría consumando una suerte de «revolución tranquila», una ruptura de fondo contra el modelo bonapartista de Nicolas Sarkozy, el gran perdedor, condenado a una patética «jubilación anticipada».

Ante la segunda y decisiva vuelta, el domingo día 27, el duelo Fillon -Juppé muy favorable al primero: muy conservador en temas sociales, y más o menos liberal en el terreno económico. Juppé fue el gran favorito de los sondeos durante el último semestre. Nadie dudaba de su victoria, como candidato conservador «recentrado». Fillon comenzó a crecer y crecer en las intenciones de voto durante las últimas cuatro semanas. Su victoria es el fruto de una dinámica aparentemente «imparable».

La composición del electorado de la primera vuelta (masivamente conservador o muy conservador, con matices «izquierdistas» y «apolíticos») también sugiere un posible «recentraje» forzado. Abierta a todos los electorados nacionales, la campaña de segunda vuelta de la primaria conservadora deberá contar con ese problemático abanico de sensibilidades.

Fillon y Juppé habían anticipado ese problema de equilibrio electoral. De ahí el tono «sereno» y «moderado» en la forma, para presentar proyectos y reformas sustanciales y radicales: reducción del gasto público en más de 100.000 millones de euros, supresión de varias decenas de miles de puestos de funcionarios… proyectos de corte liberal presentados como “profundos” y “radicales”.

Fillon y Juppé coinciden en otro punto, capital: ambos se presentan como adversarios frontales de Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN, extrema derecha). «Soy el único candidato que puede eliminar a Marine Le Pen» ha repetido una y otra vez Alain Juppé. «Mi programa es un antídoto contra los populismos y extremismos» ha insistido François Fillon, el ganador de la primera vuelta de primarias conservadoras.

[Gráfico elaborado por Statista]

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