Internacional

Filipinas quiere recuperar la pena de muerte para condenar al pederasta australiano Peter Scully

El sádico asesino en serie disfrutaba torturando a sus víctimas y creó una red internacional de pedófilos y criminales: «No Limits Fun» («Sin límites para la diversión»)

Filipinas se plante reisntaurar la pena de muerte para condenar al pederasta y asesino australiano Peter Scully
Filipinas se plante reisntaurar la pena de muerte para condenar al pederasta y asesino australiano Peter Scully - AFP
ABC Madrid - Actualizado: Guardado en:

Las autoridades filipinas se plantean reinstaurar la pena de muerte en el país asiático, algo que ya había sugerido varias veces el presidente Rodrigo Duterte, para castigar al pederasta y asesino Peter Scully. El australiano, de 53 años, está acusado de matar a una niña de 11 años y de abusar sexualmente de otras ocho; una de ellas, un bebé de 18 meses.

En 2011, se vio obligado a huir de Melbourne, en Australia, y poner rumbo a Filipinas, donde encontró refugio y creó una red para pedófilos y asesinos: «No Limits Fun» («Sin límites para la diversión»). A cambio de dinero -más de 10.000 dólares, según el portal de noticias australiano news.au.com- se ofrecían vídeos en que se torturaba y abusaba sexualmente de niños. Los clientes procedían de Alemania, Estados Unidos y Brasil. La página formaba parte de la «dark web» («web oscura»), una especie de internet paralela que permanece oculta al usuario conevencional y que es muy utilizada para realizar actividades ilegales, como el tráfico de armas o la captación de terroristas. Gracias a uno de los vídeos que difundió por la red fue detenido en 2015. En «Daisy Destruction» dos mujeres desnudas y enmascaradas maltrataban a un bebé. Una de ellas era una de las dos novias filipinas de Scully (Carmen Álvarez y Liezyl Magallo).

El arresto se produjo después de que la Policía encontrase los restos de una joven enterrados bajo un apartamento que había alquilado en Surigao (al sur de la isla), donde también escondía a dos niñas secuestradas. Atraía a sus víctimas, chicas de barrios humildes, promtiéndoles que las llevaría al colegio y les daría comida. Condenado a cadena perpetua, ahora se enfrenta a una posible pena de muerte, abolida en Filipinas en 2005.

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