Sebastián Piñera ha jugado hoy un partidillo de fútbol
Sebastián Piñera ha jugado hoy un partidillo de fútbol - AFP

El expresidente Sebastián Piñera, principal favorito para vencer en las elecciones chilenas

Aún así, lo más probable es que no acumule el 50 % de los votos y se juegue el triunfo en la segunda vuelta

En total, ocho candidatos compiten para suceder los próximos cuatro años a la socialista Michelle Bachelet

Santiago de ChileActualizado:

Las elecciones presidenciales y parlamentarias de este domingo en Chile tienen una certeza: el empresario y ex presidente Sebastián Piñera llega como favorito para ocupar el primer lugar; pero lo más probable es que su votación no sea suficiente para superar el 50 por ciento, por lo que deberá competir en la segunda vuelta del 17 de diciembre. Una incertidumbre es cómo la indiferencia y malestar de la ciudadanía impactará en una eventual baja participación del electorado.

Ocho candidatos compiten para llegar a La Moneda por un periodo de cuatro años y suceder a la socialista Michelle Bachelet, que finaliza un segundo mandato marcado por una larga lista de logros pero con un telón de fondo de bajo crecimiento de la economía, que en todo caso tiene mejores indicadores que el resto de la región sudamericana.

En las encuestas, el segundo lugar lo ocupa el periodista y senador independiente Alejandro Guillier, apoyado por los sectores socialdemócratas del oficialismo, seguido de la también periodista del debutante Frente Amplio, que agrupa a una docena de movimientos y partidos que alcanzaron protagonismo en las movilizaciones sociales y estudiantiles de los últimos años. La democratacristiana y senadora Carolina Goic buscar marcar la identidad de su partido, que ha perdido empuje electoral en la última década.

Por tercera vez postula a La Moneda el cineasta Marco Enríquez-Ominami, apoyado por un pequeño partido progresista; mientas con menor adhesión también compiten el senador Alejandro Navarro, escindido del Partido Socialista, y el profesor Eduardo Artés, líder de una agrupación que adhiere al estalinismo y férreo defensor de Corea del Norte.

También el margen se ubica la candidatura del diputado de derecha y ex UDI, José Antonio Kast, partidario de militarizar los territorios indígenas en conflicto, de derogar la reciente ley de aborto terapéutico, de facilitar la posesión de armas para luchar contra los delincuentes y de liberar a los militares condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Baja participación

La eventual baja participación electoral, en tanto, tiene sus raíces en la década de los 90 pero se ha intensificado en los últimos años, cuando comenzó a regir el voto voluntario. El distanciamiento de la ciudadanía de la actividad política y su malestar, además, se ha visto acentuado desde hace tres años, cuando estallaron los primeros escándalos por el financiamiento irregular de las campañas electorales y los partidos políticos. Todo el espectro terminó salpicado por los casos de corrupción, con grandes empresarios y parlamentarios llevados a justicia.

La propia presidenta Bachelet se vio afectada cuando su hijo y nuera aparecieron involucrados en una operación especulativa de venta de terrenos, lo que impactó en su popularidad y adhesión al gobierno, que hoy bordea el 30 por ciento.

En las elecciones municipales de octubre del año pasado, apenas un 36 por ciento de los potenciales 14,3 millones de electores acudió a las urnas

Los casos de corrupción coparon la agenda política durante casi dos años y el impacto fue de proporciones. En las elecciones municipales de octubre del año pasado, apenas un 36 por ciento de los potenciales 14,3 millones de electores acudió a las urnas.

Piñera llega como favorito a las elecciones de mañana, entre otras cosas, porque logró mantener unida su coalición de partidos, conformada por la Unión Demócrata Independiente (UDI, de derecha conservadora) y Renovación Nacional (liberal). Además de conseguir estructurar una lista única de candidatos al Congreso.

Al contrario, el oficialismo se fracturó. La antigua Concertación, una alianza integrada por la Democracia Cristiana y colectividades socialdemócratas, derivó en 2014 hacia una coalición que incorporó al Partido Comunista y otros partidos menores que dieron soporte a la elección y gobierno de Bachelet. La alianza no llegó a puerto con un candidato único, y de ella salieron Guillier, Goic y Navarro. Por lo mismo, también llevan listas de candidatos al Congreso por separado.

La alta dispersión de candidaturas y la eventual baja participación vaticinan que cualquiera sea el presidente electo, ninguno contaría con mayoría parlamentarias en el próximo periodo presidencial.

Asperezas en la campaña

Las elecciones de este domingo se realizan con una nueva ley electoral, que regula drásticamente los aportes económicos a las campañas, así como los volúmenes de dinero que los candidatos pueden invertir. Ello ha hecho casi desaparecer la propaganda electoral en las calles, por lo que la competencia se transformó en una batalla por conseguir un espacio en los medios de comunicación.

Sebastián Piñera ha dicho: «Chile está en el suelo y lo vamos a poner el pie»
Sebastián Piñera ha dicho: «Chile está en el suelo y lo vamos a poner el pie» - Reuters

Tal escenario produjo una campaña áspera, con acusaciones cruzadas de corrupción, irregularidades y una notoria escasez de propuestas programáticas. El blanco favorito de las acusaciones ha sido Piñera, quien ostenta una fortuna personal, estimada por Forbes, de unos 2.300 millones de euros. Una decena de ex colaboradores de su anterior gobierno (2010-2014) están procesados por la justicia.

El ex presidente ha centrado sus fuegos en la administración de Bachelet, a la que acusa de haber frenado el crecimiento económico y la inversión privada, realizar reformas –como la educativa y tributaria– deficientes y regresivas, además de ser incapaz de controlar la inseguridad ciudadana. Por ello ha prometido revisar los proyectos de gratuidad de la educación para el nivel universitario, tomar medidas para aumentar la inversión privada y con ello generar nuevos empleos. «Chile está en el suelo y lo vamos a poner de pie», suele repetir en sus discursos.