Internacional

La expresidenta surcoreana Park pide perdón antes de ser interrogada por el escándalo de corrupción

La de Park fue la primera destitución de un jefe de Estado surcoreano desde que el país volvió a celebrar elecciones democráticas en 1987

La expresidenta Park, a su llegada a los juzgados en Seúl
La expresidenta Park, a su llegada a los juzgados en Seúl - AFP

Sin inmunidad tras ser destituida por corrupción, la expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, está siendo interrogada este martes por la Fiscalía. Sospechosa de cargos tan graves como aceptar sobornos, abuso de poder, coerción y filtración de secretos oficiales, a Park le espera un largo día de preguntas que podría prolongarse hasta la pasada la medianoche.

A su llegada a la Fiscalía del Distrito Central de Seúl, a eso de las nueve y media de la mañana (una y media de la madrugada, hora peninsular española), la expresidenta pidió disculpas por la crisis política y social que ha desatado su destitución, la mayor que se recuerda en la historia democrática de Corea del Sur. «Lo siento por la gente. Responderé fielmente en el interrogatorio», declaró, según informa la agencia de noticias Yonhap, bajo una nube de fotógrafos y cámaras de televisión. Mientras tanto, en los alrededores de la Fiscalía se agolpaban tanto partidarios como detractores de Park. Vigilados por más de 2.000 policías para que no se repitieran los violentos enfrentamientos que siguieron a su destitución por parte del Tribunal Constitución el pasado día 10, que dejaron tres muertos, unos proclamaban su inocencia mientras los otros días pedían su detención inmediata y prisión preventiva.

La expresidenta, hija de Park Chung-hee, el dictador que gobernó Corea del Sur desde su golpe de Estado en 1961 hasta su asesinato en 1979, tiene que responder por el escándalo de corrupción y tráfico de influencias de su amiga la «Rasputina». Por su poderosa influencia sobre el Gobierno, así se conoce a Choi Soon-sil, quien se aprovechó de sus cuatro décadas de amistad para «vender» favores políticos a las multinacionales más importantes del país a cambio de sobornos millonarios.

Los fiscales sospechan que la «Rasputina» se embolsó así 80.000 millones de won (65 millones de euros). Por tales hechos, ya está siendo juzgado el vicepresidente y heredero de Samsung, Lee Jae-yong, acusado de pagar unos 43.000 millones de won (35 millones de euros) a la presidenta Park y a su «Rasputina» para obtener el visto bueno del Gobierno a la fusión de dos sus filiales. A cambio de supuestos trabajos de consultoría, el dinero iba a parar a dos fundaciones de Choi Soon-sil, a cuya hija le compró Samsung un caballo y hasta le pagó las clases de equitación. Hasta ahora, todos los imputados han negado los cargos.

A tenor de la investigación, abierta en octubre gracias a una información de la cadena de televisión JTBC, Park Geun-hye fue cómplice en esta trama de corrupción y permitió que la «Rasputina» conociera numerosos secretos de Estado pese a que no ocupaba ningún puesto en el Gobierno. Un escándalo que dejó en evidencia una vez más las turbias conexiones entre el poder político y el económico e indignó a la sociedad surcoreana a finales del año pasado, cuando más de un millón de personas se manifestaban cada fin de semana en Seúl pidiendo su dimisión. Aunque Park pidió disculpas, rechazó las acusaciones y se aferró al puesto hasta que el Parlamento la suspendió temporalmente el 9 de diciembre. Su decisión, ratificada por el Tribunal Constitucional, tumbó a la presidenta y abrió la puerta a unas elecciones anticipadas que se celebrarán el 9 de mayo, permitiendo además su procesamiento. Park es la primera presidenta destituida en Corea del Sur, pero tres de sus antecesores también fueron interrogados por la corrupción endémica que envuelve desde hace décadas a los políticos y a los grandes «chaebols« (corporaciones familiares como Samsung, Hyundai, Daewoo y LG) del país.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios