«Albino»

Una exposición muestra la lucha por la vida de los albinos en África

La esperanza de vida de las personas con albinismo en Tanzania es de solo 30 años. Las supersticiones propician su persecución y asesinato. El Paraninfo de Zaragoza recoge desde este miércoles la obra, publicada en un libro, de la fotógrafa Ana Palacios

La fotoperiodista autora de las fotografías, Ana Palacios
La fotoperiodista autora de las fotografías, Ana Palacios - PASCUAL DONOSO

En su casa decían que era pura «farándula», pero la juventud es cabezona y Ana Palacios, licenciada en periodismo, no pudo resistirse a abrazar su auténtica vocación: el cine. Su participación en «peliculones» y la oportunidad de codearse con «nombres de primerísima fila» marcaron su trayectoria quince años como coordinadora de producción, un trabajo «fabuloso y emocionante» que acabó con la mezcla de desencanto y dudas más propios de la edad adulta. «Hace siete años sentí que había tocado techo, que no servía para nada lo que hacía», explica a ABC, en una conversación donde su relación con el séptimo arte solo sirve de preámbulo para una historia que termina, por ahora, con la exposición en el Paraninfo de Zaragoza de su libro «Albino», un retrato de la vida de las personas con albinismo en África.

Palacios recuperó «el sentido» de su trabajo gracias a un viaje. En 2010, una estancia de tres meses en la India le permitió «descubrir otro mundo, un mundo mucho más injusto y vulnerable». Utilizó una cámara para retratarlo. Como más tarde decidió hacer en África: «Primero fui a Tanzania, a un refugio de albinos», recuerda. En ese país, como en otros del continente, la situación de las personas con albinismo es dramática: la superchería, alimentada por puro negocio, propicia su persecución y asesinato. Sus cuerpos mutilados se venden como amuletos en Burundi, Kenia, la República Democrática del Congo, Mozambique, Sudáfrica y Suazilandia. También en Malawi, como recientemente han denunciado varios informes de la organización en defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional. Un acoso que agrava el sufrimiento que de por sí causa este trastorno metabólico, consistente en la incapacidad para generar melanina, el compuesto encargado de la pigmentación.

Sin sensacionalismo

Gracias al dermatólogo Pedro Jaén, que visita la localidad tanzana de Moshi cada año para ofrecer formación a médicos africanos y tratamiento a personas con albinismo, Palacios conoció la dimensión sanitaria del asunto. Y de esa experiencia nació una crítica: «Muchos medios de comunicación solo hablan de descuartizamientos, de raptos. No quiero desmerecer que eso sea importante, pero a veces lo que no es sensacionalista no se conoce», lamenta. Por eso, su objetivo consiste en mostrar «los problemas reales de los albinos, que son el sol y la discriminación, y también ofrecer una solución con los médicos y los fotoprotectores», que les protegen «del cáncer de piel temprano», causa de que su «esperanza de vida sea de 30 años, cuando en Tanzania la normal es de 51», tal y como subraya. En el país africano, la ONG África Directo y el laboratorio Fridda Dorsch han desarrollado un proyecto conjunto para proveer de cremas a quienes padecen este mal.

«Albino», el libro publicado por Palacios y expuesto a partir de este miércoles 28 de septiembre en Zaragoza, ha bebido de esas reflexiones y de la lucha contra las dificultades que enfrentan. Según explica la fotógrafa, su cámara retrata la vida cotidiana de las personas con albinismo —«intento hablar de sus problemas de visión, reflejar los problemas de agua que tiene África, del ocio y los juegos»—, pero también presenta «una alternativa y una salida» a sus padecimientos. El trato con los afectados alimenta ese optimismo: «He aprendido lo que es el respeto y la dignidad. Aunque tengan tremendos problemas de visión, de salud, son personas que luchan en su día a día por salir adelante y por ser felices», señala.

Arte y conciencia

«Queríamos dar un punto de vista muy esperanzador del tema», explica Alicia Ventura a ABC. Como comisaria de la exposición de Zaragoza ha construido la muestra a partir de «una selección de temas importantes como la vida cotidiana, el agua, la vista o los oficios que aprenden a hacer donde están viviendo». Una mirada que se complementa con «el documento del trabajo de los médicos», e inspirada por la certeza de que «el fotoperiodista también es un artista». Precisamente, el público que ha acudido al Paraninfo queda impresionado por «la belleza de las fotografías, cuando estamos tratando un tema muy duro», además de por «la cercanía de la persona retratada y el color».

«El arte sirve para poner encima de la mesa un problema y acercarlo a las personas», concluye la comisaria.

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