Internacional

Terror en Nueva York en la antesala de la cumbre de la ONU

Todavía no hay indicios de la autoría ni motivación de la explosión que causó 29 heridos en Nueva York, horas antes de que la ciudad se llene de jefes de Estado de todo el mundo

Zona acordonada tras la explosión en Manhattan
JAVIER ANSORENA - Actualizado: Guardado en:

La intersección de la calle West 23 con la Sexta Avenida, en el barrio neoyorquino de Chelsea, ha amanecido este domingo cerrada al público, defendida por cintas amarillas de la policía. La calzada y las aceras cercanas al número 131 estaban cubiertas de papelitos con números, que identificaban las pruebas forenses recogidas por el FBI tras la explosión que sacudió el lugar la noche anterior. Hacia las ocho y media de la tarde del sábado, se registró una detonación dentro o en las cercanías de un contenedor de escombros en la acera Norte de la calle.

No hubo víctimas mortales, pero sí 29 heridos, que ya han sido dados de alta. Las evidencias sembradas en el lugar de la explosión y los vídeos obtenidos todavía no ofrecen una explicación clara de lo sucedido, según reconocieron ayer las autoridades neoyorquinas en rueda de prensa.

El alcalde de la ciudad, Bill de Blasio; el comisionado de policía, James O’Neill; el director de la división neoyorquina del FBI, William Sweeney; y el resto de autoridades no han podido ofrecer ninguna pista concluyente sobre la autoría, la motivación o el carácter del incidente. «Sabemos que hubo una bomba, eso es todo lo que es seguro por ahora», ha asegurado De Blasio, que ha querido actuar con extrema cautela sobre la caracterización de la explosión. «Es un incidente muy serio, vamos a ser pacientes y cuidadosos, y no apresurarnos a extraer conclusiones». «Cuando seamos capaces de determinar que es un acto de terrorismo, lo diremos», ha dicho O’Neill. «Son las fuerzas de seguridad las que deben llegar a esa conclusión», ha insistido De Blasio, que ha definido la explosión como «intencionada» y «criminal».

No ha tenido la misma precaución el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, que ha asegurado que fue cuestión de «mucha suerte» que no hubiera víctimas mortales y que no ha dudado en calificar de terrorista el ataque: «Una bomba que explota en Nueva York es obviamente un acto de terrorismo. Así lo vamos a considerar y como tal lo vamos a perseguir».

En lo que sí han coincidido todos en negar que el incidente tenga, por el momento, «vínculos con el terrorismo internacional». «Estamos siguiendo todas las pistas», ha declarado el responsable del FBI, que ha reconocido que la investigación está todavía «en una fase temprana».

Las autoridades tampoco han podido asegurar con certeza que la explosión esté relacionada con el hallazgo -poco después y a escasas cuatro manzanas de la detonación- de un segundo artefacto, que no ha llegado a explotar. Se trataba de una olla a presión, de la que salían cables pegados con cinta aislante a un teléfono móvil y fue encontrada en un cubo de basura. Es el mismo artefacto que utilizaron los hermanos Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev en el atentado terrorista del maratón de Boston de 2013, en el que murieron tres personas y otras 264 resultaron heridas. Los artificieros de la policía de Nueva York se han llevado la olla a presión a dependencias policiales para su estudio.

Once horas antes de la explosión, una bomba casera había estallado en la costa de Nueva Jersey, estado vecino de Nueva York. El artefacto estaba situado en un cubo de basura en el recorrido de una carrera benéfica para el cuerpo de Marines. No se registró ningún herido. «No tenemos pruebas específicas de que haya una conexión, pero lo seguiremos investigando, no eliminamos ninguna opción», dijo De Blasio.

Por el momento, ningún grupo ni persona ha reclamado la autoría de unaa explosión que se ha producido en un momento de alta tensión en materia de seguridad. El lunes se inaugura la cumbre sobre refugiados en Naciones Unidas, donde, además, a partir de mañana se celebra el pleno de su Asamblea General, la cita más importante del año del organismo internacional. Un centenar de jefes de Estado y miles de autoridades de todo el mundo se congregan en esta semana en Nueva York, tomada, sobre todo en el entorno de la sede de Naciones Unidas en la orilla del East River, por las fuerzas de seguridad y el Servicio Secreto. Entre las autoridades presentes en Nueva York están los Reyes de España, que ya hoy han aterrizado en la Gran Manzana.

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