Emilio Odebrecht (izquierda) y Lula da Silva
Emilio Odebrecht (izquierda) y Lula da Silva

Un exministro de Lula confiesa un «pacto de sangre» entre Odebrecht y el Partido de los Trabajadores

Aliado de 30 años del expresidente en el PT, y hombre clave de su Gobierno, suelta una bomba que le acorrala

CORRESPONSAL EN SAO PAULOActualizado:

Hubo un «pacto de sangre» entre Odebrecht, la empresa embarrada hasta el cuello en la corrupción brasileña, y el Partido de los Trabajadores (PT), con participación activa del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. La acusación es de Antonio Palocci, el responsable por los mejores momentos de la economía durante los 13 años de Gobierno del PT y uno de los políticos más importantes e influyentes del partido.

La confesión de Palocci ante el juez Sergio Moro, que comanda las investigaciones de la gigantesca operación anticorrupción Lavacoches, cayó como una bomba entre quienes defienden al expresidente brasileño. Según el exministro de Economía de Lula, que también tuvo funciones clave en el primer mandato de Dilma Rousseff, el expresidente aceptó un soborno equivalente a 80 millones de euros para fondos de campaña del PT.

El «pacto» habría sido cerrado entre Lula y Emilio Odebrecht, dueño del imperio de la construcción brasileña, para definir un paquete de sobornos, que incluirían, además de los fondos, un terreno para la construcción del Instituto Lula, y las reformas de una finca de lujo ubicada a una hora de São Paulo.

A cambio, contó Palocci, Odebrecht recibió una serie de ventajas en negocios y en la construcción de obras públicas. Las investigaciones de la Lavacoches comprobaron que Odebrecht fue la empresa más beneficiada en un cartel de constructoras que se repartían las millonarias licitaciones de la petrolera estatal Petrobras, por valores sobrefacturados.

En su interrogatorio, Palocci relató que al principio Lula se preocupó al conocer la corrupción, pero que perdió ese temor cuando descubrió gigantescas reservas de petróleo en el fondo del mar brasileño, conocidas como Pre-sal. «Él pidió a partir de ese momento que los directores (de Petrobras) hicieran más reservas partidarias», acusó.

Un hombre clave de Lula

Palocci no es un petista más, el extrotskista fue el ideólogo de la estrategia económica que llevó a Lula a la presidencia en 2002, sellando un pacto económico entre la izquierda y el mercado bancario llamado «Carta al Pueblo Brasileño». El exministro, sin embargo, renunció las dos veces en que ejerció funciones en el Gobierno bajo graves acusaciones de corrupción.

«El golpe de Palocci llega al expresidente cuando trataba de cambiar el papel de investigado por el de candidato», dice el columnista político de Folha de São Paulo, Bernardo Mello Franco, uno de los que cuestiona arbitrariedades y abusos de poder en la operación anticorrupción, que ya lleva tres años.

Las críticas, que incluyen a los abogados de defensa de Lula, cuestionan el encarcelamiento y las presiones sobre los acusados para conseguir las llamadas «delaciones premiadas», que reducen penas a cambio de confesiones, ni siempre comprobadas.

Palocci está preso hace casi un año y ha sido condenado a doce por corrupción y blanqueo de fondos. Su confesión del miércoles es muy diferente a la que presentó hace cuatro meses, cuando le respondió al juez Moro de forma evasiva y dejó entrelíneas que tendría «más informaciones», en lo que pareció, en su momento, una discreta amenaza a sus excompañeros. Pese a no haber presentado pruebas, su confesión, una de las más serias contra Lula, pueden convertirse en menos años de cárcel.

En una entrevista a la radio Guaiba, en abril, Lula describió a Palocci como un compañero de 30 años de militancia y como uno de los hombres más inteligentes que conocía. «Si decide contar todo lo que sabe puede perjudicar a muchos, pero no a mí», advirtió. No fue lo que ocurrió y sus abogados tendrán aún más trabajo para quitarse ese peso de encima.

Lula, que ya fue condenado en primera instancia por Moro, a nueve años y medio de prisión, debe presentarse nuevamente ante ese juez el 13 de septiembre, en otro de los seis procesos que afronta en la Justicia.