Internacional

Los excombatientes tardan unos seis años en volver a adaptarse a la vida civil en Colombia

La Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) recibió a 49.155 arrepentidos de la guerrilla y paramilitares

Un hombre que perdió una pierna por una mina antipersona (d), en una calle de Toribio (Cauca)
Un hombre que perdió una pierna por una mina antipersona (d), en una calle de Toribio (Cauca) - AFP

La Agencia Colombiana para la Reintegración lleva trece años trabajando con los excombatientes de las diferentes ejércitos guerrilleros y paramilitares de Colombia. Todos ellos, con independencia de las siglas que defendieron y las armas que empuñaron, tienen las puertas abiertas para aprender a vivir en paz y sin violencia. En total, por la ACR, como se conoce a la organización, han pasado 49.155 arrepentidos, pero «no todos cumplieron el programa», observa Diana Suárez, miembro de la ACR. Al ajustar los números estos arrojan un saldo positivo de «13.797 personas» que completaron el calendario. Según sus archivos, en la actualidad hay «16.233 en proceso» de adaptación.

«Les facilitamos las herramientas para que puedan incorporarse a la sociedad. Somos una especie de guía que les acompaña en el proceso de vivir y comportarse como un civil», describe Suárez antes de advertir de que el tiempo medio de «reintegración es de entre seis y seis años y medio». «Algunos -advierte- no han tenido ni siquiera un documento de identidad y hay que ayudarles».

Los excombatientes deben cumplir ochenta horas de servicio social

La Agencia tiene como objetivo que sean autosuficientes. «Cubrimos todos los aspectos de la vida de una persona. Les apoyamos para iniciar y terminar su educación, tener una profesión y un proyecto de vida». Ellos, por su parte, «cuando ya están preparados, tienen que cumplir con 80 horas de servicio social a su elección».

La formación que suelen dar tanto las FARC como el ELN -a niños y adultos- suele ser militar e «ideológica. Cuando salen, descubren que hay universidades, posibilidades de realizar emprendimientos, ejercer profesiones técnicas y forjarse un futuro». El proceso «de adaptación es complejo -explica- Se les facilita acompañamiento psicosocial» de la mano de un «profesional reintegrador». En estos procesos, los «promotores», algunos de los que cumplieron con esa etapa, «se quedan en la ACR para ayudar a los nuevos. Hacen un poco de puente entre ellos y la ACR».

La incorporación laboral es uno de los grandes desafíos para los excombatientes de las FARC, el ELN y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), como se conoce a los paramilitares. «Para eso -añade- tenemos convenios suscritos con empresas nacionales y multinacionales». Algunas son conocidas como Coca-Cola y Terpel (distribuidor de hidrocarburos), pero hay otras anónimas. «Desde la Embajada de España, recuerda, se concretó un viaje conjunto entre exguerrilleros, paramilitares y víctimas para hacer el Camino de Santiago. Aquella experiencia resultó formidable».

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