Internacional

Los equilibrios de Egipto entre Rusia y Arabia Saudí

La diferencia principal es como alinearse respecto a la guerra civil siria y la permanencia o no en el poder de Al Assad

El presidente egipcio Al Sisi saluda al rey saudí Salman en El Cairo
El presidente egipcio Al Sisi saluda al rey saudí Salman en El Cairo - AFP
ALICIA ALAMILLOS Corresponsal En El Cairo - Actualizado: Guardado en:

Egipto y Arabia Saudí parecían vivir una luna de miel. Los primeros años del Gobierno del exmilitar Abdelfatah Al Sisi fueron bendecidos con el beneplácito de Arabia Saudí, que ha apoyado desde 2013 al Ejecutivo con numerosas partidas y millonarios acuerdos comerciales. Sin embargo, en los últimos meses la relación se ha enfriado al tiempo que Egipto ha buscado nuevos apoyos en Rusia, pero sin alejar la mano del flujo saudí. El problema: Siria.

«Egipto puede mantener sus buenas relaciones con ambas mientras no sea demasiado explícito sobre la cuestión siria. Bashar al Assad es el quid del asunto», señala a ABC Mustafa Kamal, analista político egipcio. En octubre, Egipto votó a favor de la resolución rusa en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un movimiento públicamente criticado por Arabia Saudí, quien teme que el apoyo ruso a Asad favorezca la creación de un corredor chií desde Irán al Mediterráneo.

Poco después, la petrolera saudí Aramco suspendió el suministro a Egipto, pactado por ambas potencias en abril como parte de un acuerdo de más de 22 mil millones de dólares y 700.000 toneladas de petróleo y derivados al mes, para ayudar a Egipto a paliar sus necesidades de combustible. Arabia Saudí no ha dado razones, pero su contraparte egipcia ha negado que se tratara de una consecuencia a su apoyo a Rusia en la ONU.

Cuando el reino saudita anunció su intención de enviar tropas sobre el terreno a Siria a principios de año, Egipto respondió aduciendo que Arabia Saudí estaba en su derecho, pero que no comprometía a la Alianza Militar Islámica para la Luchar contra el Terrorismo de la que forma parte. Así Egipto, con un Gobierno de corte militar y anti-islamista, una postura más cercana en principio a Al Assad, se distanció públicamente de la posición saudí. Pese al acuerdo de participación en la Coalición árabe en Yemen junto a Arabia Saudí, Egipto ha esquivado hasta el momento el envío de tropas sobre el terreno. La monarquía del Golfo ha insuflado millones a la economía egipcia, y a tenor del tono de los medios de comunicación saudíes, no se están viendo resultados de lo esperado.

El acercamiento egipcio a Rusia «puede atribuirse a la falta de habilidad de Egipto para cumplir su rol como garante de la seguridad regional del Golfo contra de la creciente hegemonía iraní y su deseo de cultivar otros aliados internacionales con menos exigencias», señala desde el Centro Carnegie para la Paz Maged Mandour.

Ejercicios militares conjuntos

A finales de octubre, Egipto y Rusia organizaron el «Protectores de la Amistad 2016», unos ejercicios militares conjuntos que renuevan una cooperación militar a un nivel ausente desde que el presidente Anuar Al Sadad expulsó a los asesores soviéticos en 1972. «Esto ha exacerbado la disonancia entre las promesas egipcias y sus acciones con respecto a los estados del Golfo», añade Mandour.

Paralelamente, Rusia ha movido sus cartas y se ha acercado al Gobierno egipcio tanto militar como económicamente. En 2017 llegarán a Egipto los primeros helicópteros de combate Ka-52 rusos de los 50 acordados, ha informado esta semana la agencia Ria Novosti. Además, en el último año se ha firmado un acuerdo para la construcción de una planta nuclear en Dabaa.

Entre la población egipcia, una cooperación con Rusia es vista con buenos ojos, casi más que las relaciones con Arabia Saudí, admite Kamal. Aunque los egipcios han aceptado de buena gana al aliado del Golfo, el traspaso de las islas Tirán y Sanafir en el Mar Rojo a la monarquía saudí soliviantó los ánimos y generó en las mayores protestas de los últimos dos años.

«Rusia es un ‘amigo’ valioso especialmente porque, a diferencia de aliados tradicionales como Estados Unidos y Europa, a Rusia no le preocupa la actitud de Egipto hacia los derechos humanos», señaló a Reuters Gamal Abdel Soltan, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Cairo. Donde Washington o la Unión Europea eran más reticentes a vender armas que luego serían utilizadas contra manifestantes –aunque según Amnistía Internacional 12 países de la UE, entre ellos España, siguen vendiéndole armas que se utilizaban en la represión de protestas-, Rusia no ha tenido semejantes complejos.

Egipto necesita algo más de Rusia: que vuelvan sus turistas. Tras el atentado de Daesh contra un avión ruso con 224 personas a bordo, Rusia canceló todos sus vuelos al país árabe, gran dependiente del turismo. Pese a que Egipto ha incrementado exponencialmente sus medidas de seguridad en aeropuertos a requerimiento ruso, las rutas siguen sin abrirse y las playas de ciudades como Hurgada o Sharm El Sheij, donde en 2015 se tostaban cientos de rusos de ojos claros, permanecen casi vacías.

Pese las últimas desavenencias entre Egipto y Arabia Saudí, el divorcio no se ha firmado. «No creo que lleguemos a esa situación», apunta Kamal, quien confía en que Arabia Saudí no pondrá a Egipto en la tesitura de pronunciarse –con un envío de tropas, por ejemplo- en cuanto a la cuestión Siria. «Lo importante es que Egipto, para mantener sus relaciones con Arabia Saudí y con Rusia, evite hablar de manera explícita sobre la continuidad de Al a Assad… o que tome una posición claramente a favor de Rusia», concluye.

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