EE.UU.

Una empleada de un instituto dimite tras ser obligada a negar comida caliente a estudiantes sin recursos

«Hay suficiente riqueza en este mundo para que ningún niño pase hambre, especialmente en el colegio», declaró antes de presentar su renuncia

Una empleada de un instituto dimite tras ser obligada a negar comida caliente a estudiantes sin recursos
ABC . - abc_es Madrid - Actualizado: Guardado en:

Una empleada del instituto Canon-McMillan, en Pensilvania (EE.UU.), encargada de registrar a los niños que acudían al comedor, se dio cuenta que un alumno no tenía saldo suficiente en su cuenta escolar para el comedor. Hasta aquí nada raro. Sin embargo, desde que empezó el curso se ha impuesto una nueva política que impide a los trabajadores de la cafetería servir comida caliente a los estudiantes con una deuda que supere los 25 dólares. Como contrapartida, se les ofrece un sándwich que consiste en dos rebanadas de pan de trigo y una de queso, ha informado el diario «The Washington Post».

En el momento en el que la empleada del comedor, Stacy Koltiska, vio que la factura del alumno superaba el precio establecido, le dijo que tenía que seguir la política aplicada e impidió que el niño comiese comida caliente, ya que no podía pagarla.

«Como cristiana tuve un problema con esto», declaró Stacy Koltiska, «es pecaminoso y vergonzoso». En lugar de seguir aplicando la política de la Escuela Primaria Wylandville hacia ochenta y cuatro alumnos, Stacy Koltiska decidió presentar su renuncia la semana pasada. Alegó en una entrevista que llevaba trabajando para el Instituto dos años y que no podía continuar aplicando esa política tan cruenta.

«Dios es amor y dice que nos amemos unos a otros y seamos amables», declaró en la entrevista. «Hay suficiente riqueza en este mundo para que ningún niño pase hambre, especialmente en el colegio», y añadió que su moral le obligaba a renunciar.

Koltiska dijo que ella sabe lo que es sentir hambre puesto que en su infancia sobrevivió gracias a cupones de alimentos y la comida gratis que se repartía en la escuela. «Sé la vergüenza que sentía», recuerda.

El director del centro no respondió en el momento a la avalancha de comentarios y críticas que llegaron hasta su despacho. Horas después declaró para el programa de televisión «Action News 4 WTAE» diciendo que «la aplicación de esta nueva política de comedor nunca ha tenido la intención de humillar o avergonzar a los estudiantes». Se defendió alegando que más de 300 familias tenían aún una deuda con el instituto de entre 60.000 y 100.000 dólares, por lo que la organización no tuvo más remedio que cambiar su política de comedor. Desde ese momento, solo quedan 70 familias con una deuda pendiente de 20.000 dólares.

El director del instituto, Zupancic, explicó que el distribuidor de comida escolar negoció planes de pago para las familias, pero reconoció que algunos de esos niños marcados con «saldos negativos», probablemente eran estudiantes pobres cuyos padres no podían permitirse el lujo de pagar su comida. «Sabíamos que iba a ser una situación difícil. Nadie quiere señalar a los niños, y menos a un distrito escolar», dijo.

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