El embajador británico en España, Simon Manley, en una imagen de archivo
El embajador británico en España, Simon Manley, en una imagen de archivo - Belén Díaz

El embajador del Reino Unido tercia en la polémica de los tópicos de británicos y españoles

Tras el rifirrafe en clave de humor entre ABC y «The Times», Simon Manley defiende: «Tenemos muchas cosas que nos unen» y «somos amigos y aliados»

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El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, ha terciado en el intercambio dialéctico que, siempre en tono cordial y humorístico, han mantenido ABC y el diario «The Times» en torno a lo que significa «ser español» y «ser británico».

Manley se ha mostrado conciliador, convencido de que españoles y británicos tenemos muchas cosas «que nos unen» y de que «más allá de los tópicos, somos amigos y aliados». «Disfrutamos de tantas cosas, de nuestras culturas, gastronomías, historias. Estudiamos juntos, aprendemos juntos y trabajamos juntos», ha señalado a través de su cuenta en Twitter.

«Estudiamos juntos, aprendemos juntos y trabajamos juntos», añade el embajador, que cierra su mensaje con un «#GREATfriends», en inglés «grandes amigos», y con una bandera británica y otra española.

Además, acompaña el texto con imágenes de distintos actos, en algunas de las cuales aparece el propio embajador.

La amable controversia se desató el pasado miércoles, cuando el redactor jefe de la sección de Viajes de «The Times», Chris Haslam, definía al español en el periódico con estereotipos como estos: «Habla como un camionero, bebe vino tinto frío y acábate siempre la cena». Para Haslam, los españoles se caracterizan por ser personas gritonas, maleducadas, desagradecidas e impuntuales.

ABC respondió al día siguiente con un artículo del periodista Álvaro Martínez, de la sección de Opinión del diario, en la que describía con fina ironía «cómo ser británico». Partiendo de «esa fritura imposible y asesina del "fish and chips", gloria de la gastronomía inglesa», recordaba el gusto de los habitantes de la isla por las moquetas, «da igual que se trate del salón, la escalera o el cuarto de baño, sea público o doméstico», así como que son «de los europeos que menos duchas semanales se dan: la media no llega a cuatro». Tampoco se olvidaba, en cuanto a los turistas británicos, de su afición por los calcetines blancos con sandalias ni de la práctica del «balconing».