El embajador Collis y su mujer, preparados para hacer los ritos de la peregrinación, en una foto subida a Twitter. La imagen está tomada junto al consulado británico en la Meca

El embajador británico en Riad anuncia en Twitter su conversión al islam

Sorpresa por la decisión de hacerlo público en un país que condena a muerte a los musulmanes que pasan al cristianismo

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Adoptar con exceso las costumbres del país -«to go native»- ha sido siempre un inconveniente para medrar en el servicio diplomático británico, pero el embajador del Reino Unido en Riad, Simon Collis, se ha saltado la norma a la torera anunciando en Twitter su conversión al islam. El representante británico en Arabia Saudí, de 60 años, ha hecho conocer su decisión además con campanillas: ha subido a la red social fotos de su peregrinación estos días a la Meca con motivo del Hach, en compañía de su mujer siria, Huda, con la que contrajo matrimonio hace pocos años.

Collis, que ya fue embajador británico en Damasco y en Bagdad y habla un correcto árabe, ha recibido decenas de miles de felicitaciones en Twitter desde todos los puntos del islam. Es no solo el primer embajador que se convierte públicamente a la religión de Mahoma, sino también la primera alta autoridad británica que pisa suelo de la Meca, por una razón simple: Arabia Saudí prohíbe de modo terminante entrar en esa ciudad a quien no sea musulmán.

Entrar en los templos cristianos está abierto a todo el mundo, pero a Collis -representante de un viejo país de la Vieja Europa- no parece preocuparle que eso no pueda aplicarse a las mezquitas, en particular en el universo suní que él conoce tan bien. Un musulmán puede así visitar la Mezquita-Catedral de Córdoba, siempre que no despliegue la alfombra para rezar, mientras que un cristiano tiene absolutamente prohibido pisar el territorio de La Meca y entrar en la mayor parte de los templos musulmanes. La falta de reciprocidad en materia de construcción de lugares de culto, particularmente lacerante en Arabia Saudí, se aplica también a la falta de libertad de movimiento de turistas o de amantes del arte.

También ha sorprendido el desparpajo de Simon Collis -muy poco diplomático- al anunciar en Twitter su conversión, precisamente en un país que mantiene en vigor la condena a muerte a los musulmanes que se convierten a otras religiones.