Un militar participa este domingo en Moscú en las elecciones presidenciales en Rusia
Un militar participa este domingo en Moscú en las elecciones presidenciales en Rusia - Reuters

Elecciones RusiaKaliningrado y Crimea, dos enclaves que se vuelcan de forma especial con Putin

Las sedes respectivas de las flotas del Báltico y del Mar Negro dan al jefe del Kremlin un apoyo del 80%

Corresponsal en MoscúActualizado:

Junto con Crimea, el enclave de Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental, es la región de Rusia en donde el reelegido presidente, Vladímir Putin, ha logrado casi un 80% de los sufragios. Son zonas con una presencia significativa de militares. En Crimea se encuentra la base de la Flota del Mar Negro y en Kaliningrado la Flota del Báltico. Las otras dos flotas son la del Pacífico, en Vladivostok, y la del Norte, en Severodvinsk (Murmansk).

[Putin arrasa en las elecciones presidenciales en Rusia]

Königsberg, capital del enclave y patria del insigne filósofo Emmanuel Kant, vivió épocas de gloria y también de miseria pero el momento más trágico de su historia se produjo a finales de agosto de 1944. La aviación británica arrasó la ciudad con bombas de fósforo. Cerca se encontraban ya las tropas soviéticas. Los lugareños creen que aquel bombardeo tuvo como objetivo evitar que la infraestructura industrial pudiera ser utilizada por el Ejército Rojo.

Poco después, llegaron los aviones rusos y la artillería. En una de las vitrinas de la filial del Museo de Historia de Kaliningrado, instalado en lo que fue el búnker utilizado por el mando de las tropas de la Wehrmacht que defendían la ciudad, se asegura que el Ejército soviético envió a Prusia 1.308 vagones de tren repletos de obuses para la toma de Königsberg. El asalto a la ciudad, que quedó destruida en casi un 90%, comenzó el 6 de abril de 1945 y finalizó victoriosamente cuatro días después.

En septiembre de ese mismo año, Königsberg y toda la parte de Prusia oriental que pasó a manos de la URSS se convirtió en una base militar soviética, a donde se prohibió el acceso a los extranjeros. Toda la población germana fue deportada a lo que después sería la RDA, y el enclave, cuya superficie total es parecida a la de Navarra, fue repoblado con colonos llegados desde todos los confines de la URSS, en su mayoría rusos, bielorrusos y ucranios, entre ellos los padres de la exesposa del actual presidente ruso, Liudmila Pútina.

En abril de 1946, el Sóviet Supremo de la URSS decidió incorporar la región de Königsberg a la Federación rusa y, tras la muerte, en junio de ese mismo año, de Mijaíl Kalinin, el entonces presidente del Presidium del Sóviet Supremo, se dispuso rebautizar Königsberg con el nombre de Kaliningrado.

En las Conferencias de Yalta y Postdam, Stalin obtuvo el apoyo de las potencias aliadas sin ningún impedimento. El dictador soviético justificó la anexión de Königsberg señalando que la URSS necesitaba entonces un puerto en el Báltico cuyas aguas no se congelaran en invierno y adujo también la necesidad de compensar las enormes pérdidas humanas que sufrió su país durante la guerra y el hecho de que, hasta la llegada de los caballeros de la Orden Teutónica, Prusia estaba habitada por pueblos eslavos. Stalin necesitaba en realidad un bastión desde donde controlar el Báltico.

A partir de aquel instante, todo en Kaliningrado quedó supeditado a las necesidades del Ejército. Los astilleros que se construyeron fabricaron hasta hace poco barcos de guerra y la industria de pesca y la agricultura tenían como objetivo abastecer los cuarteles. La administración local también estuvo mucho tiempo en manos de los militares y la mayor parte de las antiguas localidades prusianas fueron convertidas en guarniciones.

La economía de la región, al depender exclusivamente de los subsidios de Moscú, fue perdiendo eficacia. A partir de 1991, cuando Kaliningrado dejó de ser una región cerrada, se inició un proceso paulatino de reducción de tropas. El puerto comenzó a utilizarse intensivamente para mercancías y pasajeros.

Depresión económica tras el fin de la URSS

La desintegración de la URSS y el caos económico de los años posteriores sumieron a Kaliningrado en una situación de profunda depresión. En 1996, pese a la creación de la llamada Zona de Libre Comercio, se produjo un descenso en barrena del consumo y la producción en el enclave y a un aumento del paro. El empobrecimiento general hizo aumentar la delincuencia y dañó la reputación de los kaliningradenses.

Con Putin ya al frente de Rusia, en Kaliningrado empezó a funcionar una fábrica de la firma automovilística alemana BMW con una producción superior a los 5.000 coches al año. Además, los habitantes de Kaliningrado han encontrado en el contrabando de tabaco, vodka, gasolina y ámbar, productos tres veces más caros en Polonia y Lituania, una fuente de ingresos.

Las autoridades rusas han reiterado en numerosas ocasiones que no desmilitarizarán Kaliningrado. De hecho, tras las tensiones generadas por la anexión de Crimea y el reforzamiento de la OTAN en su flanco este, Rusia ha desplegado misiles Iskander en el enclave. Moscú, que no tiene acceso directo por tierra a Kaliningrado, llegó a temer al estallar la crisis con Ucrania que la Alianza intentaría recuperar ese territorio que perteneció a Alemania.