Internacional

Ejecutado el joven campesino que movilizó a la sociedad china contra la pena de muerte

Jia Jinglong mató al alcalde de su pueblo por la expropiación irregular de su casa, ganándose el apoyo de la opinión pública porque estas injusticias abundan en China

Ejecutado el joven campesino que movilizó a la sociedad china contra la pena de muerte

Al final no hubo clemencia con Jia Jinglong, el joven que se ha convertido en un símbolo contra la pena de muerte en China. A pesar de la campaña para salvarlo que había movilizado a las redes y varios colectivos de abogados, Jia Jinglong fue ejecutado el martes por la mañana tras reunirse por última vez con su familia. Así lo informa un inusual teletipo de la agencia estatal Xinhua, que no suele divulgar este tipo de noticias pese a que China es el país con más ejecuciones del mundo.

Pero el caso de Jia Jinglong es distinto porque ha conseguido concienciar a buena parte de la sociedad china contra la pena capital. Hace ahora un año, este campesino de 30 años fue condenado a muerte por haber asesinado al alcalde de su pueblo, en la provincia nororiental de Hebei, como venganza por la expropiación irregular y demolición de su casa para levantar un nuevo proyecto urbanístico en 2013. Cuando la había reformado para casarse con su novia, la vivienda fue demolida en vísperas de la boda sin que las autoridades la pagaran la correspondiente indemnización.

Aunque Jia batalló durante dos años para conseguir una compensación, finalmente no obtuvo nada y, además, se quedó sin trabajo y sin prometida, que le abandonó al perder la casa. Cegado por la rabia, culpó de todos sus males al jefe del pueblo, quien había ordenado el derribo y su desahucio, y en febrero de 2015 le disparó con una pistola de clavos que había modificado.

Al conocerse los detalles del caso, Jia Jinglong se ganó enseguida la simpatía de la opinión pública china porque las expropiaciones irregulares de terrenos constituyen uno de los problemas más frecuentes en China. En connivencia con los constructores, las corruptas autoridades locales suelen dar auténticos «pelotazos» inmobiliarios al usar su poder para desahuciar a los campesinos sin pagarles la pertinente indemnización y construir sobre sus propiedades. En cuanto se supo que Jia Jinglong había perdido su casa, su trabajo y su novia por una de estas expropiaciones, las redes sociales se movilizaron para pedir la anulación de su condena a muerte.

Tras ser sentenciado en la provincia de Hebei, el Tribual Supremo revisó su caso y ratificó la condena pese las peticiones de clemencia formuladas por un grupo de abogados e incluso por algunos medios oficiales, controlados por la propaganda del régimen. «La sentencia del Tribunal Supremo Popular en su revisión del caso de Jia Jinglong viola las normas del país sobre la pena de muerte y va en contra de usar dicha pena capital con cautela… Pedimos la anulación de la condena a muerte de Jia y la revisión del caso», rezaba la apelación firmada por 12 letrados, entre ellos Jiang Ping, profesor de Derecho en la Universidad China de Ciencias Políticas, informa el periódico «Global Times», perteneciente al Partido Comunista.

En un claro intento por dar ejemplo, el autoritario régimen de Pekín ha hecho oídos sordos a estas demandas y ha ajusticiado a Jia Jinglong porque, a tenor de la agencia Xinhua, en el proceso se garantizaron todos sus derechos legales, incluido el de la defensa. En un notable cambio de tornas, los medios oficiales incluso critican ahora a quienes cuestionaban la sentencia por erosionar la legitimidad de las autoridades.

Con un final muy distinto, el caso de Jia Jinglong recuerda al de Deng Yujiao, la joven de 21 años que, en 2009, mató con un cuchillo a funcionario local que intentaba violarla en un salón de masajes. Aunque la joven fue acusada en principio de homicidio, los fiscales acabaron retirando los cargos por la presión de la opinión pública y, tras ser puesta en libertad bajo fianza, nunca llegó a ser condenada debido a su estado mental. Pero Jia Jinglong no ha corrido la misma suerte y ha acabado siendo ejecutado.

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