Internacional

Egipto pone coto legal a la construcción de iglesias

Esta semana el país norteafricano ha aprobado la nueva ley de construcción de iglesias, que, según sus detractores, sólo «convierte en Ley las mismas restricciones a las que antes se enfrentaban los templos cristianos»

El papa de la Iglesia Ortodoxa Copta, Shenuda III, celebraba el 6 de enero de 2012 la Misa del Gallo, que marca el comienzo de la Navidad ortodoxa, en la catedral cairota de Abasiya
El papa de la Iglesia Ortodoxa Copta, Shenuda III, celebraba el 6 de enero de 2012 la Misa del Gallo, que marca el comienzo de la Navidad ortodoxa, en la catedral cairota de Abasiya - EPA

Tras más de 150 años sin una regulación oficial sobre la construcción de templos cristianos en Egipto, el Parlamento del país norteafricano aprobó esta semana la nueva ley de construcción de iglesias, que aunque ha sido bienvenida por algunos sectores de las Iglesias Ortodoxas, Católica y Anglicana; activistas coptos, diputados y expertos legales señalan que sólo «convierte en Ley las mismas restricciones a las que antes se enfrentaba la construcción de iglesias».

«No cambia nada. Antes no teníamos marco legal, eran las costumbres las que lastraban e impedían la construcción de templos, y ahora se han convertido legales», añade a ABC Mina Thabet, de la Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades. Aunque de mayoría musulmana, Egipto acoge a cerca de un 12% de población de credo cristiano, que durante generaciones han visto limitado su derecho a construir templos de culto: por miedo a afrontar incidentes de violencia sectaria incitados por los más recalcitrantes salafistas, las autoridades locales niegan permisos o alegan motivos de «seguridad nacional», por lo que algunas congregaciones acaban levantando edificios ilegalmente o celebrando rituales en casas particulares. El pasado julio, cerca de 25 cristianos de una misma familia tuvieron que abandonar sus hogares en Kom Al-Lofy (sur) cuando fueron amenazados por una turba colérica bajo la sospecha de que pretendían construir un lugar de culto en una casa residencial.

La nueva ley, aprobada por dos tercios de la cámara, regula y legaliza la construcción de iglesias, supeditándola a la aprobación del Gobernador local, que deberá ponderar «la preservación de la seguridad y el orden público». Un artículo descrito como «venenoso» por el parlamentario Reda Nadeef, cristiano, durante la sesión de votación. Según explica a este periódico Ishaq Ibrahim, de la Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales, la nueva ley ofrece detalles tan específicos –como que la anchura no debe exceder en más de una vez y media de la calle adyacente- que «es fácil encontrar un pretexto para impedir su construcción, si se quiere». Según este abogado, la nueva ley tan sólo «añade nuevas limitaciones» las antiguas restricciones –traídas de época Otomana- que se aplican a voluntad desde hace más de 150 años. Las «10 reglas» impedían la construcción de iglesias cerca de canales, escuelas o edificios públicos.

El artículo 2 afirma que se podrán construir iglesias «sólo si hay una necesidad apremiante local», en cuyo caso «el tamaño del templo debe ser proporcional al número de cristianos en el vecindario». El Gobierno egipcio nunca ha publicado cifras oficiales del número de cristianos en el país, dato considerado objeto de «seguridad nacional» pero estimado en torno al 10% de los 90 millones de habitantes del país. Algunos activistas han denunciado estos días sus sospechas de que el Gobierno pretende ocultar la verdadera extensión de este colectivo. Cifras oficiales citadas por el periódico Al Ahram elevaban hasta las 2.869 las iglesias en 2011, frente a las más de 108.000 mezquitas en el país, que apenas enfrentan restricciones para su construcción.

«Se trata de una ley sectaria que demuestra que el Estado otorga más privilegios a una religión sobre otra», concluye Ibrahim.

Sin embargo, la nueva Ley –que pasó por la aprobación de las tres Iglesias antes de presentarse al Parlamento- ha sido bienvenida como «tremendo salto adelante tras 160 años de legislación (otomana)» por representantes de la Iglesia como el padre Rafik Greish, portavoz de la Iglesia Católica copta, o como el Arzobispo ortodoxo Makarios, que puntualiza: «Si los oficiales son bienintencionados». El obispo de la diócesis de Guiza de la Iglesia copta católica, Anba Antonios, admitió a la agencia Fides que existen ciertas reservas al respecto: «Se dice que el Patriarcado Copto Ortodoxo ha recibido garantías verbales de que esta disposición no se aplicará en forma rígida».

La construcción o renovación de iglesias ha derivado en numerosos incidentes de violencia sectaria. «Los lugares de culto han sido repetidamente objetivo de la violencia sectaria en los últimos cinco años», señala Amira Mikhail, investigadora del think tank Eshhad, que contabiliza los incidentes de violencia religiosa en Egipto. En 2011, 28 cristianos coptos murieron en la «masacre de Maspero», mientras se manifestaban contra la demolición de una iglesia en el Alto Egipto. En enero de 2015 un incendio provocado volvía a destruir parte de una iglesia en Qena, que ya había sido atacada en 2010.

Para Mikhail, la respuesta del Gobierno ha sido insuficiente y demuestra su falta de compromiso. «Hay una cultura de la impunidad. En 2013, la Policía se unió a las bandas locales y la turba que atacaron la Catedral de San Marcos en El Cairo». Tras la masacre de Rabaa ese año, donde las cargas policiales y militares acabaron con la vida de más de 1.000 manifestantes pro-Morsi, al menos 70 iglesias fueron atacadas e incendiadas por los islamistas. Tras acceder al poder en Egipto, apoyado por numerosos sectores cristianos, Abdelfatah Al Sisi prometió la reconstrucción de esas iglesias. En 2016, todavía quedan unas 50 por recuperar.

El portavoz del Parlamento, Ali Abdel-Al, señaló sus esperanzas de que la nueva legislación sobre la construcción de iglesias «establezca puentes de confianza entre cristianos y musulmanes y ayude a fortalecer la unidad nacional de Egipto», en declaraciones recogidas por la Agencia Estatal MENA tras la aprobación de la ley. El voto fue boicoteado por los salafistas del partido Al Nour: «Egipto es un país islámico. Cuando Occidente trate a las mezquitas como a las iglesias, entonces diremos sí a las iglesias».

«No consideran a los cristianos egipcios ciudadanos de pleno derecho, sino de segunda clase», lamenta Thalet. El parlamentario de credo cristiano Emad Gad señaló por su parte a la agencia AP que «el Gobierno ha matado el sueño. Le está diciendo a los cristianos: No vais a ser ciudadanos de pleno derecho en un estado que arranca la identidad nacional y pone una salafista en su lugar».

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