Internacional

EE.UU. dejará de colaborar con Rusia en Siria si siguen los ataques

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció ayer que lo que está ocurriendo en Alepo es «peor que un matadero»

Médicos inspeccionan el estado de un hospital en Alepo tras ser bombardeado
Médicos inspeccionan el estado de un hospital en Alepo tras ser bombardeado - REUTERS
M. ERICE/J. V. BOO Washington/el Vaticano - Actualizado: Guardado en:

La desesperada situación de la población de Alepo, que intenta sobrevivir los últimos días bajo el fuego del Ejército sirio del dictador Bashar al Assad, que ayudado por Rusia ya ha logrado alcanzar el centro histórico de la ciudad, ha llevado a Estados Unidos a romper la baraja. El secretario de Estado, John Kerry, llamó ayer a su homólogo ruso, Serguei Lavrov, para transmitirle un ultimátum: romperá las conversaciones si continúan la matanza en el bastión de la oposición, la ciudad más castigada del avispero sirio, donde los muertos y los sin techo se cuentan por miles. Kerry advirtió al canciller ruso de que «Estados Unidos se está preparando para suspender los contactos bilaterales con Rusia, incluida la puesta en marcha del centro de implementación conjunto, a menos que Moscú haga algo para poner fin al asalto sobre Alepo y alcanzar un cese de hostilidades».

La ruptura de relaciones en el frente sirio pondría fin definitivamente al convulso periodo tras el acuerdo para un alto el fuego suscrito por Estados Unidos y Rusia. Primero, el bombardeo por error de Estados Unidos a posiciones sirias; después, el ataque ruso a un convoy humanitario de la ONU y, por último, la ruptura unilateral de Al Assad, junto con Rusia, para lanzar el asalto final sobre Alepo, han devuelto el país al caos total.

En su comunicación con Lavrov, el secretario de Estado norteamericano culpó a Rusia de la actual situación y denunció que su escalada bélica «pone a los civiles en enorme riesgo», al estar utilizándose «bombas para destruir búnkeres en zonas urbanas».

La recriminación del Papa

Pero Kerry no fue ayer el único que se manifestó duramente contra el drama que está sufriendo la ciudad siria. En el tono más fuerte que un Papa puede utilizar, Francisco llamó ayer la atención sobre «las dramáticas noticias sobre la población de Alepo, a la que me siento unido en el sufrimiento, la oración y la cercanía espiritual».

En la audiencia general con millares de peregrinos, el Santo Padre manifestó «profundo dolor y viva preocupación por todo lo que sucede en esa ciudad martirizada, donde están muriendo tantos niños, ancianos, enfermos, jóvenes y viejos». Dirigiéndose a los causantes de la matanza, el Papa les recordó que «los responsables de los bombardeos tendrán que rendir cuentas ante Dios».

Francisco abordará de nuevo el desastre de Siria hoy en una audiencia a cuarenta organizaciones humanitarias católicas que trabajan para ayudar a los millones de víctimas y refugiados de Siria e Irak. Aunque es muy poco ante una tragedia de tal magnitud, esas organizaciones han ayudado en 2015 a más de nueve millones de personas canalizando recursos por valor de 207 millones de dólares.

Después del encuentro con el Papa, las organizaciones humanitarias mantendrán una jornada de reuniones de trabajo en las que participa también Staffan de Mistura, enviado especial de Naciones Unidas para Siria.

Quien también se mostró muy crítico ayer fue el secretario general de la ONU. Ban Ki-moon denunció que lo que está ocurriendo en Alepo es «peor que un matadero». «Imaginad un matadero. Esto es peor. Incluso un matadero es más humano», comentó durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para hablar de la protección de civiles y la atención sanitaria en conflictos armados.

«Seamos claros. Aquellos que usan cada vez armas más destructivas saben exactamente lo que están haciendo. Saben que están cometiendo crímenes de guerra», añadió, según ha informado su portavoz en Twitter.

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