Internacional

Duterte busca estrechar lazos con Rusia y China

El mandatario filipino asegura que su relación con Estados Unidos se encuentra cercana a un punto «de no retorno»

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, en una comparecencia en el palacio presidencial de Manila
El presidente filipino, Rodrigo Duterte, en una comparecencia en el palacio presidencial de Manila - EFE

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha anunciado su intención de visitar Rusia y China con el objetivo de abrir nuevas alianzas comerciales. De forma paralela, el mandatario aseguró que su relación con Estados Unidos se encuentra cercana a un punto «de no retorno».

«Retirad vuestras inversiones, adelante», aseveró Duterte, quien destacó estar al límite de «cruzar el Rubicon» en sus relaciones con Estados Unidos. «Voy a abrirme al otro lado de la barrera ideológica: China, Rusia -venid», añadió.

Sin embargo, el mandatario ha aclarado que «Filipinas no está listo para romper relaciones» con Estados Unidos.

Desde su investidura el pasado 30 de junio, Duterte ha protagonizado numerosos desencuentros con Washington. El más sonoro de ellos tenía lugar a comienzos de este mes, durante la jornada previa a la cumbre en Laos de la ASEAN, una asociación de diez de las principales potencias del Sudeste Asiático. Entonces Duterte calificaba a su homólogo estadounidense, Barack Obama, quien también acudía al encuentro, de «hijo de puta» (sic). El presidente filipino respondía así a las críticas previas sobre su sangrienta guerra contra el narcotráfrico, que se ha cobrado más de 3.500 vidas en apenas tres meses.

Precisamente, la cita de la ASEAN buscaba una posición común sobre el reciente fallo de la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya sobre el mar Meridional de China, donde aseguraba que los derechos históricos que alega Pekín para su reclamación «no tienen base legal».

La denuncia efectiva ante el tribunal se remonta a enero de 2013 y tiene su origen en el Gobierno de Filipinas. Entre otras cuestiones, Manila pedía a la Corte que invalidara las alegaciones de soberanía que China ejerce sobre la mayor parte de la «línea de los nueve puntos», una polémica demarcación que encierra las aguas en disputa.

Aquí es donde los intereses con la ASEAN se cruzan. Cada año más de 5,3 billones (en la acepción castellana) de dólares en comercio transitan por estas aguas. Y una quinta parte de estos pertenecen a cuentas de Estados Unidos. Por ello, en caso de producirse una crisis, el desvío de los buques de carga provocaría un flagrante apuro económico.

Ahora, sin embargo y en vista de sus últimas declaraciones, Duterte busca estrechar lazos con China. Y también con Rusia.

Precisamente, para conmemorar el cuarto de siglo de la ASEAN, en mayo de este año Rusia anunciaba una hoja de ruta con 57 proyectos tecnológicos con los países de esta organización.

De momento, el nivel de trabajo entre ambos no es demasiado destacado (21.400 millones de dólares en 2015, menos del 1 por ciento del volumen de negocios total de la Asean).

Sobre todo, cuando los principales socios económicos de la región, según datos del propio organismo, son China (comercio total en 2014 de 350.000 millones de dólares), Japón (246.000 millones), Estados Unidos (240.000 millones) y la Unión Europea (206.000 millones).

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