Protesta palestina en la localidad de Qusra, cerca de Nablus
Protesta palestina en la localidad de Qusra, cerca de Nablus - EFE

La división entre árabes allana el camino a Trump para reconocer Jerusalén como capital de Israel

La decisión podría alejar aún más una salida dialogada al conflicto con Palestina

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Palestinos, Liga Árabe, Jordania y Turquía son las primeras voces que alertan a Donald Trump de las consecuencias regionales que podría acarrear el reconocimiento por parte de EE.UU. de Jerusalén como capital de Israel. Esta preocupación contrasta con el silencio de Arabia Saudí, la gran potencia regional alineada con el Estado judío para frenar la expansión iraní y que no se ha pronunciado de manera oficial hasta el momento.

Trump, que en campaña prometió también trasladar su embajada de Tel Aviv a la Ciudad Santa, aunque de momento no firma el decreto para hacer efectivo el traslado, podría anunciar a cambio esta decisión en las próximas horas. Este paso supondría un punto de inflexión en un conflicto en el que hasta ahora sus antecesores no reconocían la capitalidad hasta que un pacto entre israelíes y palestinos decida sobre su futuro. Este es el motivo por el que ningún país tiene su sede diplomática en Jerusalén, ya que la comunidad internacional no reconoce la soberanía israelí en la zona este de la ciudad, ocupada desde 1967 y anexionada en 1980.

Día de la ira en Palestina

Las facciones palestinas en Gaza, desde Hamás a Fatah, llamaron a un «día de la ira» y convocaron para mañana «marchas y manifestaciones de rabia contra el presidente Trump y su política hacia Jerusalén». El presidente palestino, Mahmud Abás, mantuvo contacto telefónico con los líderes de Egipto, Qatar, Francia y Jordania para mostrar su preocupación por una medida que alejaría aún más una posible salida dialogada al conflicto.

El ministro de Exteriores jordano, Ayman Safadi, alertó de que «cualquier decisión que reconozca Jerusalén como la capital de Israel acarreará repercusiones peligrosas debido a la alta estima que de Jerusalén tienen no solo los palestinos y los jordanos, sino también el mundo árabe y el musulmán», según la agencia jordana Petra. Desde la Liga Árabe advirtieron que esta decisión solo ayudaría a «impulsar el fanatismo y la violencia y no ayudaría al proceso de paz» entre israelíes y palestinos y su director, Ahmed Abul Gheit, lamentó que «es desafortunado que algunos insistan en dar estos pasos, sin que les importe el peligro que implica para la estabilidad de Oriente Medio y del mundo entero». El viceprimer ministro turco, Bekir Bozdag, fue más allá y predijo «una gran catástrofe» en caso de que EE.UU. no preserve el estatus actual de la Ciudad Santa.

El posible anuncio de Trump no ha obtenido hasta ahora respuesta de las autoridades de Riad. Hace dos semanas Abás viajó a la capital del reino para reunirse con el heredero al trono, Mohamed Bin Salman, y el diario «The New York Times» desveló los detalles de un encuentro que confirma la alineación total de los saudíes con los intereses israelíes y el abandono de la causa palestina. Según fuentes árabes y europeas consultadas por el diario estadounidense, entre otras cosas MBS pidió a Abás la renuncia a Jerusalén Este como futura capital palestina a cambio de su respaldo económico. Petición que supera la que cualquier gobierno de EE.UU. ha realizado hasta ahora a un líder palestino.