Internacional

Diane James sustituye a Nigel Farage al frente de UKIP

«No soy como Nigel, ni tampoco soy una ‘Nigelita’», advierte tras suceder al estrambótico Farage

Diane James
Diane James - AFP
LUIS VENTOSO Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en:

El partido populista eurófobo UKIP tiene un nueva líder tras nueve años bajo el caudillaje del estrambótico Nigel Farage, quien entre polémica y pinta logró convertir un partido residual en una fuerza capaz de ganar unas elecciones europeas y obtener cuatro millones de votos en las generales del año pasado. Diane James, de 56 años, antigua militante conservadora, como buena parte de los afiliados de UKIP, ha sido elegida este viernes tras derrotar a otros cuadro candidatos. Se la considera una persona moderada, al menos dentro de lo que son los parámetros extremistas de la formación, y Farage la calificaba de puertas adentro la única persona cualificada para sucederle. El «único par de manos seguras», como se dice en la jerga política inglesa.

James pidió a los asistentes al congreso un aplauso para Farage, y se lo tributaron, pero se desmarcó de él: «No soy como Nigel, ni tampoco soy una Nigelita», dijo, además de prometer «un liderazgo diferente». En su primer discurso, pidió a Theresa May, «una chicha de grammar school, como yo», que invoque ya el artículo 50, que inicia la salida de la Unión Europea. «Podría hacerlo el 25 de diciembre, sería un estupendo regalo de Navidad». Además expresó su rechazo a seguir en el mercado único europeo.

El guiño de las grammar schools, las escuelas selectivas que prohibió Blair en 1998, atiende a que May acaba de lanzar una reforma para que puedan volver a abrirse nuevos centros de este tipo, una vieja demanda de Partido Para la Independencia del Reino Unido (UKIP) y de la derecha de los tories. Ahí radica precisamente el problema de futuro de UKIP: con el giro derechista de May y con la victoria del Brexit en el referéndum parecen haber perdido su razón de ser. Además, van a acusar mucho la pérdida del estrafalario plus carisma que aportaba Farage, que aunque fuese de una manera estrambótica logró hacerse un lugar bajo el sol en la política británica. En realidad UKIP operaba casi como una formación unipersonal a su medida y probablemente intentará seguir tutelándola.

Al igual que sucede con Farage, se da la ironía de que la nueva líder vive de su nómina como eurodiputada en Bruselas, que obtuvo el año pasado. Antes de entrar en política fue empresaria y trabajó en el sector de la gestión sanitaria. Inició su carrera política como concejal independiente y se sumó a UKIP en 2007. Durante la campaña para la sucesión de Farage sus cuatro rivales la han tachado de antidemocrática por negarse a debatir con ellos. Aunque se la considera una persona ponderada, no le faltan salidas de tono, como cuando el año pasado en una entrevista radiofónica declaró que admiraba a Putin por «su liderazgo fuerte».

Arron Banks, el principal donante de UKIP, la tenía como favorita y destacó que es «más estable que Nigel». El proceso sucesorio en el partido ha tenido el tono controvertido, un poco chusco, que lo caracteriza. El candidato favorito fue eliminado de la liza con el pretexto que de que había presentado su candidatura 17 minutos tarde. Ya abierto el proceso, otra candidata fue expulsada del partido.

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