Internacional

Mueren al menos 240 refugiados en dos naufragios frente a Libia

Los inmigrantes aceleran su salida de este país africano en plena descomposición

Emigrantes subsaharianos en una precaria embarcación en el Mediterráneo
Emigrantes subsaharianos en una precaria embarcación en el Mediterráneo - REUTERS

«Desaparecidos. Probablemente muertos, ahogados». Una portavoz de la agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Carlotta Sami, confirmó este jueves el naufragio de dos embarcaciones frente a las costas libias, con cerca de 300 personas a bordo. A partir de testimonios de los supervivientes, la ONU calcula en al menos 240 los muertos en los últimos dos días en el Mediterráneo.

Barcos italianos rescataron este jueves a 20 mujeres y 6 menores del primer naufragio, ocurrido el miércoles. Cerca de 100 personas viajaban en un bote de goma que se hundió cuando las planchas de madera del suelo de la embarcación cedieron y terminaron por romperse, reconstruyó Sami a partir del relato de las supervivientes. Hasta el momento se han recuperado 12 cuerpos, entre ellos tres bebés.

Una segunda embarcación partió de Libia en la madrugada del jueves. Según el relato de las dos únicas supervivientes, la lancha neumática, cargada con cerca de 130 personas, empezó a hundirse al poco de comenzar la travesía rumbo a Italia. Los servicios de rescate no han logrado recuperar los cuerpos de los pasajeros, presumiblemente de África Occidental.

Un traficante que aprovecha Facebook para promocionar sus servicios, que no dejan de aumentar, pese a lo avanzado del otoño

«Salida de Libia el martes. Precio: 1.700 dólares. Capitán de origen tunecino. Teléfono satélite -número de Eritrea- a bordo. Para reservar, contactar conmigo por whatsapp», reza el último anuncio de «Laqman», traficante que aprovecha Facebook para promocionar sus servicios, que no dejan de aumentar, pese a lo avanzado del otoño. «Llega el invierno, hay que llenar los barcos», advierte otro anuncio. Decenas de embarcaciones zarpan diariamente de puertos libios, como el de Zuara, con rumbo a Italia, cargados de subsaharianos, especialmente de Eritrea, Gambia, Nigeria o Sudán, y ocasionalmente otros refugiados de Oriente Medio, egipcios y un puñado de sirios.

La Unión Europea comenzó la semana pasada la formación anti-tráfico humano y de rescate en el Mediterráneo de guardacostas libios, y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) teme que los traficantes hayan espoleado a los inmigrantes, ya que cuando sean las autoridades libias quienes se encarguen de los rescates en el mar, serán devueltos al país norteafricano y quizá trasladados a prisiones ya saturadas. Algunos subsaharianos, como la keniana Hope, viajaron a Libia en tiempos de bonanza económica ahora casi inimaginables- Sin trabajo ni posibilidades, en medio de un país cada vez más inseguro, cruzar el Mediterráneo es ahora su única opción, cuenta a ABC.

Más de cuatro mil

Barcos pesqueros reconvertidos en transbordadores han sido objetivo de la Operación Sophia, que ha destruido numerosos arrastreros de las mafias. «En ausencia de este tipo de embarcaciones y con los traficantes muy interesados en hacer negocio con los inmigrantes, los colocan en lanchas neumáticas muy peligrosas», señaló el portavoz de la OIM, Leonard Doyle, a la agenia Reuters.

Con estas últimas víctimas, la OIM eleva hasta 4.220 los muertos o desaparecidos en el Mediterráneo en lo que va de año, superando los 3.777 de 2015. Pese a que el acuerdo Unión Europea-Turquía para la contención de refugiados ha disminuido la afluencia a Grecia, al menos 160.000 personas han llegado a Italia desde Libia. De cada 37, al menos uno muere en el viaje.

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