Internacional

Cuando el humor político no hace gracia en Malasia

Zunar, conocido caricaturista del país asiático que se enfrenta a hasta 43 años de prisión por nueve cargos de sedición, dibuja a ABC su caso

Cuando el humor político no hace gracia en Malasia

La esperanza de Zulkiflee Anwar Ulhaque, ciudadano malasio de 54 años de amplia sonrisa y mirada cálida, se distribuye estos días entre pinceles y botes de pintura.

Bajo la ley de sedición de Malasia, precepto que se remonta a la época colonial de 1948 y que, en la actualidad, es utilizada para silenciar a voces críticas, Ulhaque se enfrenta a hasta 43 años de prisión por nueve cargos.

«En Malasia es muy difícil ser dibujante político crítico», asegura a ABC Ulhaque, renombrado caricaturista que camina bajo el nombre artístico de Zunar.

Su causa se iniciaba en febrero de año tras la publicación en internet de nueve viñetas sobre el escándalo de corrupción que envuelve al primer ministro, Najib Abdul Razak (el mandatario se enfrenta a acusaciones de haber recibido, presuntamente, cerca de 636 millones de euros de 1MDB, un fondo de inversión estatal), así como el juicio (altamente político) por sodomía contra ex viceprimer ministro de Malasia y ahora opositor, Anwar Ibrahim.

Ya en 2010, cinco de los libros de Zunar, entre los que se incluyen -«1Funny Malaysia»- fueron prohibidos por el Ministerio del Interior, al considerarlos «perjudiciales para el orden público».

«Políticamente el Gobierno (de Kuala Lumpur) es ahora muy débil», asevera a este diario Zunar.

«Para caricaturistas como yo, el medio (la viñeta) es muy efectivo (...) El dibujo ofrece una visión y una información alternativa», añade.

Por ello, el dibujante ha presentado un recurso de inconstitucionalidad a la ley de sedición.

«Hasta que no se resuelva esta causa, el Gobierno no puede proceder con mi juicio (por las viñetas)», recuerda Zunar. El recurso se encuentra pospuesto hasta el próximo 22 de noviembre. «Si gano, será una historia diferente. Si pierdo, podrán continuar con los cargos», mantiene.

Sin embargo, el caso de Zunar no es único en Malasia. En junio pasado, el diseñador gráfico Fahmi Reza, de 38 años, era detenido por caricaturizar al primer ministro Razak bajo la forma de un payaso. Meses atrás, las imágenes de Reza habían comenzado a distribuirse de manera masiva en las redes sociales, así como en carteles y pegatinas.

El artista, que se enfrenta a una pena de hasta un año de cárcel, fue acusado en virtud de una sección de la ley de comunicaciones que prohíbe la difusión en internet de contenidos que «molesten, amenacen o acosen» a otros.

«El Gobierno de Malasia es muy intolerante con la disidencia. Han usado esta ley contra la sedición para silenciar a las voces críticas», destaca a ABC Reza. «Quieren que la gente tenga miedo de expresarse», añade.

Al igual que Zunar, el activista ha presentado un recurso contra la legislación vigente. «Esta ley está en contra de mi derecho como ciudadano a expresarme libremente», denuncia Reza.

Mientras, a la espera de resolución, sus pinceles continuarán combatiendo. «En un país lleno de corrupción, todos somos sediciosos», recuerda.

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