Corea del Norte restablece la comunicación con el Sur para ir a sus Juegos Olímpicos

El régimen de Kim Jong-un llama al «teléfono rojo» con Corea del Sur en la frontera del Paralelo 38, cortado desde hace casi dos años

PEKÍNActualizado:

Siguiendo el deshielo entre las dos Coreas con motivo de los Juegos Olímpicos de invierno que se celebrarán en febrero en el Sur, el caudillo del Norte, Kim Jong-un, ha ordenado reabrir el “teléfono rojo” entre ambos países. Este restablecimiento de sus comunicaciones supone un cambio de rumbo porque dicha línea telefónica llevaba cortada desde hace casi dos años.

Leyendo en la televisión estatal un comunicado “delegado por” el propio Kim, así lo ha anunciado este miércoles el presidente del Comité para la Reunificación Pacífica de la Patria, Ri Son-gon. “Llevando a cabo una decisión del liderazgo, estableceremos contacto directo con el Sur de forma sincera y honesta”, aseguró Ri, quien explicó que “discutiremos los asuntos de trabajo relacionados con nuestro posible envío de una delegación” a las Olimpiadas del próximo mes en dicho país. Además, Ri señaló que Kim Jong-un “aprecia enormemente y saluda” el apoyo del presidente surcoreano, Moon Jae-in, a la oferta de diálogo que hizo durante su discurso de Año Nuevo. Pero no concretó si habrá conversaciones a alto nivel sobre sus relaciones bilaterales, como pretende Seúl. Como gesto de buena voluntad, manifestó su “sincera esperanza de que estos Juegos sean un éxito”.

A la espera de comprobar qué ocurre finalmente, ambos países siguen dando pasos hacia la distensión. Por primera vez desde febrero de 2016, las dos Coreas se han comunicado este miércoles a través de su línea telefónica directa en su frontera de Panmunjom, en plena Zona Desmilitarizada del Paralelo 38. “Un oficial de Corea del Norte contactó primero con el Sur a través de este canal”, confirmó el Ministerio para la Unificación, según la agencia Yonhap. De momento, no se han didundido los detalles de dicha conversación, ya que el objetivo de este primer contacto parece ser comprobar que la línea telefónica funciona correctamente después de estar tanto tiempo inoperativa.

A partir de ahora, ambas partes discutirán la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos que tendrán lugar en el Sur del 9 al 25 de febrero. Celebrados en la ciudad de PyeongChang, que el Sur está escribiendo así para distinguirla de la capital del Norte (Pyongyang), pueden contribuir a rebajar la tensión nuclear que vive la Península Coreana. Aunque solo asistiría una pareja de patinadores norcoreanos, Ryom Tae-ok y Kim Ju-sik, su presencia junto a una delegación oficial puede servir para romper el hielo entre ambos países.

Buena prueba de su importancia es el entusiasmo con que el presidente surcoreano, Moon Jae-in, ha acogido la propuesta lanzada por el joven dictador Kim Jong-un. “La reapertura de un canal de comunicaciones es altamente significativa porque es un paso hacia el establecimiento del diálogo en cualquier momento que ambas partes quieran”, se congratuló el portavoz de la Presidencia surcoreana, Yoon Young-chan. Desde que tomó posesión del cargo en mayo, Moon ha insistido en la distensión, pero solo ha encontrado por respuesta los constantes lanzamientos de misiles del Norte y su última prueba nuclear en septiembre. Para apaciguar a Kim Jong-un, el Gobierno surcoreano incluso le ha pedido a Estados Unidos que retrase las maniobras militares conjuntas que se llevan a cabo cada mes de febrero. Al tratarse de un foco de tensión porque Pyongyang las considera un simulacro de invasión, el presidente Moon quiere demorarlas para que no enturbien los Juegos, que serían un gran éxito político para él si lograra la asistencia de Corea del Norte. A pesar de su pequeña representación, se trataría de un hecho histórico porque el régimen estalinista de Pyongyang boicoteó los Juegos Olímpicos que tuvieron lugar en Seúl en 1988, que eran mucho más relevantes y donde habría tenido una delegación con más atletas.

Tan alto valor simbólico hace temer a la Casa Blanca que Kim Jong-un esté usando esta baza para minar su alianza con Corea del Sur y debilitar la presión que ejercen las sanciones de la ONU, endurecidas tras sus últimas provocaciones. Así lo cree la portavoz del Departamento de Estado, Heaterh Nauert, quien alertó de que Pyongyang “puede estar tratando de meter una cuña de algún tipo entre las dos naciones”, informa la BBC.

Con ella coincide Thae Yong-ho, el diplomático norcoreano destinado en Londres que desertó el año pasado. “Kim parece tener la intención de conmocionar al Sur, EE.UU. y China, los principales países para resolver la cuestión nuclear de Corea del Norte, a fin de debilitar su coordinación en las sanciones”, analizó en una entrevista con la agencia Yonhap.

Con Kim Jong-un de por medio, en estos Juegos Olímpicos de invierno hay algo más que una medalla en juego.