Internacional

Las controvertidas andanzas de Zapatero en el reino de Maduro

Aunque logró sentar a varios opositores con el Gobierno, este es el que más rédito ha sacado de la mediación del expresidente

Última imagen conocida de los encuentros entre Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro, difundida el pasado 11 de septiembre a través de la cuenta de Twitter de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez
Última imagen conocida de los encuentros entre Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro, difundida el pasado 11 de septiembre a través de la cuenta de Twitter de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez - Efe

La irrupción en el complicado panorama político venezolano es posiblemente el hecho más relevante en la actividad de José Luis Rodríguez Zapatero desde que dejó La Moncloa a finales de 2011. Al expresidente del Gobierno no se le conocen muchas otras actividades internacionales, más allá de algún polémico viaje a lugares tan singulares como Cuba o Guinea Ecuatorial, arrastrado por el que fuera durante muchos años su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.

Desde que el pasado mes de mayo se impuso la vitola de mediador entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición, Rodríguez Zapatero ha viajado a Caracas en seis o siete ocasiones. Las dos últimas, en la primera quincena de septiembre, en lo que parecen haber sido los momentos más intensos de una labor rodeada en todo momento de un gran misterio.

Familiares de presos políticos

El pasado día 13 Rodríguez Zapatero volvió a Madrid después de haber alargado unos días su estancia tratando de lograr la liberación de algunos de los presos políticos arbitrariamente detenidos por el régimen chavista en los últimos meses, desde que la oposición se lanzó a reclamar la convocatoria del revocatorio para tratar de desalojar a Maduro de la Presidencia del país. Parece que, de sus gestiones, por ahora, sólo ha podido beneficiarse Gabriel San Miguel, un joven militante de Voluntad Popular, con doble nacionalidad española y venezolana, que estaba detenido desde junio.

En su condición de expresidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero viaja acompañado de miembros de su seguridad personal y se aloja habitualmente en la residencia del embajador español en Caracas, Antonio Pérez-Hernández. En alguna ocasión, al menos cuando su actividad en el país ha sido más pública, ha contado con el apoyo de algún diplomático de la Embajada.

No ha sucedido así las últimas veces que ha estado en Venezuela, quizás porque la actividad que quería desarrollar tenía que estar sometida a una gran discreción, sobre todo a la hora de mantener contactos con algunos miembros de partidos opositores en el intento de establecer un diálogo entre Gobierno y oposición.

Aunque habitualmente Zapatero no utiliza las dependencias diplomáticas españolas para sus contactos, sí lo hizo el viernes día 9, cuando recibió a la Comisión de Familiares de Presos Políticos de Venezuela, que le hizo entrega de una carta con las peticiones de los 109 opositores presos y dirigida también a los otros dos expresidentes que actúan como mediadores: el de República Dominicana, Leonel Fernández, y el de Panamá, Martín Torrijos.

Fueron los propios familiares de los presos quienes desvelaron esa reunión, lo mismo que, un día después, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, siempre muy activa en las redes sociales, difundió en su cuenta de Twitter una fotografía del encuentro mantenido por Nicolás Maduro con Rodríguez Zapatero, afirmando que había sido una semana «fructífera y constructiva para el diálogo».

Las palabras de la canciller aludían así a las reuniones que, auspiciadas por Zapatero, se habían celebrado entre representantes del Gobierno y de algunos partidos de la oposición y sobre las que el expresidente, muy conciso en sus declaraciones a la prensa venezolana, no había desvelado ningún detalle.

Para llegar a esas reuniones, Rodríguez Zapatero ha mantenido numerosos contactos con miembros de la oposición. Si hay que creer al alcalde del municipio caraqueño de Libertador, el chavista Jorge Rodríguez, el expresidente habría hablado hasta diez veces con Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Fue el propio Maduro quien, saltándose la petición de discreción hecha por los mediadores, dio a conocer los participantes en ese «prediálogo», como lo han calificados algunos medios venezolanos. Por parte del Gobierno, Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, junto al exembajador venezolano ante la OEA Roy Chaderton y el diputado Elias Jaua. Por parte de la oposición, Carlos Ocariz (Primero Justicia), Timoteo Zambrano (Un Nuevo Tiempo), Freddy Guevara (Voluntad Popular) y Luis Aquiles Moreno (Acción Democrática).

Críticas

Sin embargo, hasta ahora no parece que esos contactos, que, según Jesús «Chúo» Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democática (MUD), deberían «acelerar» el revocatorio, hayan tenido algún éxito. Más aún, los peores temores de retraso del revocatorio a 2017 se han confirmado, para permitir al chavismo seguir en el poder hasta 2019.

De ahí que se hayan sucedido las críticas a la labor de Rodríguez Zapatero en medios no controlados por el Gobierno, como «El Nacional», donde se publicó un duro editorial, titulado «Zapatero logra su propósito», en el que afirmaba que su verdadera intención era «desprestigiar a los partidos de la oposición venezolana».

Las críticas no desaniman a un voluntario Zapatero, dispuesto a seguir con su labor –de la que da cuenta puntualmente al ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo–, a pesar de que hasta hoy quien más rédito ha sacado de ella es Nicolás Maduro.

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