AFP

La «conexión rusa» que acompaña a Trump

Desde la campaña electoral, el actual presidente de EE.UU. no consigue alejarse de las sospechas sobre la injerencia de Putin

Actualizado:

El último en caer en en el escándalo de las relaciones con Rusia ha sido el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, quien se encuentra en la cuerda floja debido a sus polémicas reuniones con el embajador ruso en Washington durante la campaña presidencial. Unos encuentros que ocultó a los legisladores del Senado durante las audiencias de su confirmación en el cargo.

En parecida situación antes de él se encontró Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional. Sin embargo, las polémicas conexiones entre Rusia y el equipo de Donald Trump datan de la campaña electoral, un momento en el que también se cobró sus «víctimas». Esta es la cronología de la polémica «conexión rusa» con las que convive Trump.

Mayo de 2016: surgen los primeros informes que señalan que el Partido Demócrata ha sido atacado por piratas informáticos.

22 de julio de 2016: Wikileaks publica 20.000 emails pirateados del Partido Demócrata. En ellos, se muestra que la Dirección trabajó en contra de Sanders y en favor de Clinton. El FBI abre una investigación y ya hay expertos que apuntan a una injerencia de Rusia.

19 de agosto de 2016: el jefe de campaña de Trump,Paul Manafort, dimite tras ser acusado de tener vínculos con Rusia. Los días anteriores, The New York Times había publicado que Manafort recibió a lo largo de seis años casi 13 millones de dólares de un partido ucraniano alineado con el Gobierno de Putin.

7 de octubre de 2016: En un comunicado conjunto, la Dirección de Inteligencia Nacional, el Departamento de Seguridad Nacional y la Comunidad de Inteligencia de EE.UU. acusan formalmente a Rusia de ataques a su sistema electoral.

El mismo día del comunicado, la cadena NBC publica una polémica grabación en la que se escucha a Trump hacer comentarios machistas. En cuestión de horas salen a la luz nuevos emails de Clinton.

29 de diciembre de 2016: Barack Obama expulsa a 35 diplomáticos rusos e impone sanciones al país tras la conclusión del FBI sobre la injerencia rusa. Mientras, Putin se mantiene en silencio y Trump tuitea en apoyo a Putin.

De hecho, este mismo mes Trump elige a Rex Tillerson como jefe de la diplomacia estadounidense. La principal crítica que recibió esta elección fue precisamente sus lazos con Rusia, ya que como CEO de la petrolera Exxon Mobil, Tillerson cultivó una relación personal y cercana con Putin.

14 de febrero de 2017: Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, dimite. La prensa había revelado en los días anteriores que el general tuvo contactos con el embajador de Rusia a porpósito de las sanciones de Obama. Un hecho que, además, suponía un delito

1 de marzo de 2017: The Washington Post publica que Jeff Sessions se reunió en plena campaña con el embajador de Rusia.

2 de marzo de marzo: Sessions se inhibe de participar «en cualquier investigación existente o futura» del Departamento de Justicia estadounidense sobre la posible injerencia rusa en los comicios presidenciales de noviembre.

3 de marzo de 2017: La Casa Blanca admite que Jared Kushner, el asesor y yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se reunió con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, aunque en su caso lo hizo durante el periodo de transición, una vez el empresario neoyorquino ya había ganado las elecciones. La Casa Blanca confirmó hoy el encuentro entre Kushner y Kyslyak, que ocurrió durante el mes de diciembre en la Torre Trump de Manhattan en el marco de una procesión de empresarios, embajadores, políticos, celebridades e incluso mandatarios por las oficinas del entonces presidente electo.