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Comienza el juicio contra los líderes de las protestas rifeñas

Durante la sesión, la defensa pidió la libertad provisional para los 18 jóvenes arrestados durante las protestas que, desde hace seis meses, sacuden la región marroquí de Alhucemas

Sala donde se ha celebrado la sesión
Sala donde se ha celebrado la sesión - EFE
EFE - Actualizado: Guardado en: Internacional

El proceso contra 21 líderes de las protestas rifeñas que durante varios meses han sacudido la región marroquí de Alhucemas comenzó el pasado martes en Casablanca convertido en un juicio de carácter político.

El juez del Tribunal de Apelación de Casablanca decidió al poco de comenzar la sesión aplazar el proceso hasta el 3 de octubre, pero la defensa alargó la sesión para reclamar la libertad provisional para los 18 jóvenes arrestados hace tres meses e imputados por graves delitos contra la seguridad del Estado.

Los jóvenes entraron en la sala haciendo la V de la victoria o el gesto rifeño de levantar tres dedos al aire, que fue correspondido de la misma manera por los numerosos familiares presentes en una sala abarrotada y llena de policías de uniforme o de paisano.

Al igual que sucedió en el último macrojuicio contra los independentistas saharauis del llamado «grupo de Gdaim Izik», los acusados rifeños fueron confinados en una sala cerrada por una gran vitrina transparente que impedía el contacto directo con sus familias.

Cerca de sesenta abogados procedentes de todos los colegios del país se presentaron hoy en Casablanca para defender a los jóvenes del «Hirak», como los rifeños han bautizado a un movimiento nacido para protestar por la marginación social y que ha cosechado una corriente de simpatía sin precedentes en todo Marruecos al alejarse de toda pretensión de independentismo.

Los abogados defensores se turnaron en el uso de la palabra para reclamar la libertad provisional de los acusados, insistiendo en que existe nulo riesgo de fuga, que todos pertenecen a familias conocidas y que sus allegados tienen que soportar largos viajes de once horas entre Alhucemas y Casablanca para asistir a cada comparecencia.

Los abogados, como reconocieron varios de ellos a Efe, albergan nulas esperanzas de que el juez conceda la libertad provisional, pero utilizaron la sesión «para que la opinión pública sepa lo que está sucediendo», señaló la abogada Saída Rouissi.

De hecho, el fiscal tomó brevemente la palabra para pedir al juez que rechace la libertad provisional ante «la gravedad de los delitos cometidos».

Junto a los argumentos humanitarios, aparecieron además en boca de los abogados menciones al caudillo rifeño Abdelkrim (todo un símbolo para el Hirak), lo bien fundado de las reivindicaciones del Hirak o el hecho de que el poder judicial marroquí practique la represión antes que la justicia, como dijo el abogado Abdesadeq Al Buchtaui.

El juez le cortó la palabra y le dijo: «No hagas política en esta sala».

Pero casi todos los letrados lo estaban haciendo: el rifeño Anual Beluki comparó este juicio con los que se celebraban en los «años de plomo» bajo el reinado de Hasán II contra los izquierdistas.

Por su parte, Rachid Belali dijo lamentar que en los casos celebrados contra los activistas rifeños en Alhucemas fuera tan fácil conocer cuál sería el veredicto de los jueces, porque siguieron al pie de la letra el atestado policial «como si fuera el Corán», pasando por alto el hecho de que la mayoría de detenidos denunciasen haberlo firmado sin poderlo leer.

Belali aludía así a las condenas pronunciadas en los pasados semanas en otros juicios colectivos contra activistas rifeños de segunda fila: el pasado 6 de septiembre, cuatro jóvenes fueron condenados a dos años y medio de cárcel cada uno, y dos días después, otros 26 recibieron distintas penas que sumaban 53 años de cárcel.

Después de siete meses de protestas, las autoridades comenzaron a finales de mayo a detener a los manifestantes rifeños; actualmente hay 216 de ellos tras rejas, 47 de los cuales aguardan juicio en la prisión de Ukacha, en Casablanca, y 169 más condenados o en espera de juicio en la prisión regional de Alhucemas.

En cuanto al líder principal de las protestas, Naser Zefzafi, arrestado el 6 de junio tras una persecución policial de dos días por haber interrumpido el sermón en una mezquita de Alhucemas, aún no conoce la fecha de su proceso.

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