Internacional

Santos sella con las FARC el fin a 52 años de violencia

El presidente colombiano asegura que la firma ayer del acuerdo de paz es «la victoria» de las fuerzas de seguridad. El domingo se someterá a plebiscito

Vídeo: Gobierno y las FARC firman este lunes la paz en Colombia - AFP
Manuel Trillo Madrid - Actualizado: Guardado en:

Las murallas de la histórica Cartagena de Indias fueron escogidas como testigo del acontecimiento que marcará sin duda el futuro de Colombia. Para las cinco de la tarde de ayer, hora local (medianoche en España) estaba fijada la firma del acuerdo de paz que pretende poner fin al conflicto armado más antiguo de América. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de la longeva guerrilla marxista, Rodrigo Londoño Echeverri, alias «Timoleón Jiménez» o «Timochenko», fueron los encargados de suscribir el documento para acabar con 52 años de lucha armada, que han dejado en torno a un cuarto de millón de muertos, además de cerca de seis millones de desplazados, más de 25.000 desaparecidos y alrededor de 30.000 secuestros, entre otras espeluznantes cifras difíciles de determinar con exactitud.

Horas antes de estampar su firma junto al líder guerrillero en el documento de 297 páginas, Santos quiso empezar la histórica jornada con un homenaje a los militares y policías que han combatido durante décadas a las FARC y que han hecho posible llegar a este punto. En un acto celebrado a primera hora en la Escuela Naval de Cadetes, el jefe del Estado colombiano aseguró que la firma del acuerdo es «la victoria» de las fuerzas de seguridad. «Gracias a las Fuerzas Armadas llegamos a este día tan especial», aseguró Santos.

«Los colombianos dicen adiós a décadas de violencia, ¡viva la paz!», ha dicho el secretario general de las Naciones Unidas. «Que nadie dude que vamos hacia la paz, preparémonos para desarmar las mentes y los corazones» ha dicho el líder de las FARC, «Timochenko», que ha propuesto seguir el mismo modelo en los conflictos palestino y sirio. Por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha agradecido al Rey Juan Carlos su implicación en la resolución de este conflicto, así como ha asegurado «hemos sufrido por 52 años un conflicto entre hermanos de una misma nación [...] lo que firmamos hoy es una declaración en la que decimos "no más guerra"». «Sí se pudo» coreaban los ciudadanos que han estado presentes en el acto de la firma y más tarde un coro ha entonado el «himno de la alegría». «Cesó la horrible noche de la violencia» ha recordado el presidente Santos.

Cuatro años de negociación

El acuerdo de paz, negociado durante cerca de cuatro años, primero en Oslo y sobre todo después en La Habana, supone el abandono de las armas por parte de las FARC en un plazo de seis meses y su integración en la vida democrática colombiana como partido político. En las legislaturas que comiencen en 2018 y 2022 se garantiza a la nueva formación cinco escaños en el Senado y el mismo número en la Cámara de Representantes.

La trascendencia del momento se reflejaba también en el alto número de invitados a la ceremonia en la plaza de las Banderas del Centro de Convenciones Julio César Turbay. Hasta 2.500 personas estaban convocadas, entre ellas al menos 14 jefes de Estado, así como el Rey Don Juan Carlos, en representación de España; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y tres expresidentes, incluido Felipe González.

A esta nutrida presencia internacional se suma el gesto de la Unión Europea, que suspenderá seis meses las sanciones contra las FARC, que forma parte de su lista de organizaciones terroristas, tras la firma de ayer, transcurrido ese plazo cautelar, las excluirá de la lista, informaron a Ep fuentes europeas. EE. UU., por su parte, está dispuesto a revisar la inclusión de esta guerrilla en la lista de organizaciones terroristas, si bien condiciona esa medida a la implementación del acuerdo de paz, puntualizó el secretario de Estado norteamericano, John Kerry. En todo caso, Kerry dejó claro que la firma del acuerdo es «un paso importantísimo» y aseguró que su país apoya este proceso «plenamente».

Sin embargo, la entrada en efecto del acuerdo de paz está pendiente de un último paso, la ratificación por parte del pueblo colombiano en un plebiscito que se celebrará este domingo, 2 de octubre.

El presidente colombiano aprovechó la jornada de la firma para abogar por el «sí» en las redes sociales. «Hoy puedo decirles que vivimos la felicidad de un nuevo amanecer para Colombia, una nueva etapa de nuestra historia, la de un país en paz», empleando la etiqueta #LaFeliSídad para reclamar el voto favorable en el plebiscito.

Las encuestas reflejan en general una holgada ventaja al «sí», aunque las importantes diferencias en los porcentajes ponen de relieve la incertidumbre y división social existentes. Un sondeo de la empresa Ipsos Napoleón Franco para la revista Semana, RCN Radio, La FM y Noticias RCN, por ejemplo, da al voto afirmativo un 72% frente al 28% del «no», con una participación prevista del 53% de los ciudadanos con derecho a voto. En cambio, la encuesta Polimétrica, que dieron a conocer Caracol Radio y el canal de televisión Red + Noticias, reducían el porcentaje de partidarios del «sí» al 54%, frente a un 34% de detractores del acuerdo, con un 12% de encuestados que no sabe o no contesta.

Para que el resultado del plebiscito sea válido, basta con que acuda a las urnas el 13% del censo, integrado por 33 de los 48 millones de habitantes que tiene Colombia. Esto supone que la participación mínima para que se apruebe o se rechace el acuerdo de paz es de 4,5 millones de ciudadanos.

Los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe se encuentran entre los opuestos a lo pactado entre el gobierno y la guerrilla. En un artículo publicado ayer en «El Colombiano», Uribe escribió que la comunidad internacional acudía ayer a Cartagena de Indias «no a saludar la paz de Colombia, sino a presenciar la claudicación ante el terrorismo», que a su juicio pone «en serio riesgo» su democracia y potencial de bienestar y equidad. Uribe, junto con el ex procurador (fiscal) Alejandro Ordóñez, se sumó en Cartagena de Indias a una manifestación de rechazo al acuerdo en la que participaron dos millares de personas, según el diario «El Tiempo».

Misa por la reconciliación

La reconciliación será, si el plebiscito respalda el acuerdo, el gran reto en el futuro. El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, ofició ayer una misa en la iglesia de San Pedro Claver para rogar por el reencuentro entre los colombianos. Parolin recordó el apoyo del Papa Francisco a la búsqueda de la paz y que «siempre ha animado al respeto de los derechos humanos». «Somos conscientes de que en el fondo estamos en el final de una negociación, pero también al inicio de un proceso de cambio que requiere el aporte y el respeto de todos los colombianos».

El santo que da nombre al templo donde tuvo lugar la ceremonia litúrgica, San Pedro Claver, se consagró a la lucha por la liberación de los esclavos llegados desde África y Parolin aprovechó para hacer un paralelismo con la actual situación en Colombia. «Como hace siglos, hoy muchos colombianos han pasado tormentas sin perder la esperanza. Tienen sed de ser rescatados, sed de agua fresca», señaló el representante de la Santa Sede.

En el propio acto de la firma del acuerdo había presentes más de 200 víctimas de las atrocidades de las FARC llegados de distintos rincones del país.

Con todo, aun en caso de que el «sí» triunfe en el plebiscito del domingo, la lucha guerrillera no habrá terminado en Colombia. Permanece activo el segundo grupo armado del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ayer advirtió a través de Twitter que la paz aún «no se ha completado». Sin embargo, también esta guerrilla asegura que está «por la paz» y, en este sentido, ha declarado una tregua para facilitar la celebración del referéndum en las regiones que controla.

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, ha valorado de forma positiva esta tregua, pero ha pedido al ELN que además libere «a los secuestrados que tiene en su poder».

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