Vídeo: Israel bombardea posiciones iraníes en Siria EP

Claves para comprender la enemistad entre Irán e Israel

Ambos países, que mantuvieron relaciones más o menos buenas hasta los años 80, llevan décadas enfrentados

MADRIDActualizado:

Días después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciase que se retiraba del acuerdo nuclear con Irán, los choques entre Israel y la República Islámica han comenzado. No hay que olvidar que Tel Aviv se regocijó con la noticia; precisamente, el presidente Benjamín Netanhayu es uno de los mayores críticos con el pacto rubricado por Obama en 2015. Ayer, durante su visita a Rusia, el mandatario israelí reivindicó ante Vladímir Putin, uno de los aliados del régimen de los ayatolás, el derecho de su país a defenderse. Las hostilidades empezaron esa misma noche. Uno de sus focos se ha situado en los Altos del Golán, un territorio fronterizo entre Israel, Líbano y Siria. Israel se lo arrebató a Damasco durante la guerra de los Seis Días de 1967; allí se libró una célebre batalla de tanques entre ambos países durante la siguiente gran contienda, la de Yom Kippur, en 1973.

Reserva hidrográfica

Con una extensión de unos mil kilómetros cuadrados, los Altos del Golán son un auténtico caramelo que brinda a Israel una vista fabulosa de Siria, la posibilidad de instalar sistemas defensivos y, además, de explotar grandes reservas de agua.

Territorio en disputa

Israel arrebató buena parte de los Altos del Golán a Siria durante la guerra de los Seis Días de 1967, una contienda ganada por Tel Aviv gracias a la astucia demostrada por el Tsahal, que llevó a cabo una veloz ofensiva en la que destruyó la aviación de la coalición enemiga que preveía atacarle. Fruto de ese episodio, Israel también se apropió del Sinaí, un territorio que devolvió a Egipto tras la firma de los acuerdos de paz de Camp David, rubricado por Anwar Sadat y Mechamem Begin en 1978.

La anexión de los Altos del Golán

A pesar de las críticas de las Naciones Unidas, Israel anexionó los Altos del Golán en 1981, poniendo al territorio bajo su administración y continuando con una política de asentamientos. Los intentos para un acuerdo entre Siria e Israel no llegaron a buen puerto, cayendo en saco roto en marzo de 2000, cuando las conversaciones entre Ehud Barek, el primer ministro israelí, y Hafez al Assad, el fallecido padre del actual presidente sirio, fracasaron.

Relaciones convulsas

Israel, que arregló con las cosas con Egipto y también con Jordania, otro de sus tradicionales enemigos, con un acuerdo de paz en 1994, no ha podido firmar uno con Siria. La hostilidad entre ambos países es latente y se ha visto agravada por la enemistad entre Tel Aviv y Teherán, en parte derivada del apoyo que Teherán concede a Damasco. Hay que recordar que dentro del enjambre de alianzas y enemistades que articulan Oriente Próximo, Irán se ha situado del lado de Al Assad en la guerra que desangra Siria desde hace años. Hizbolá, grupo terrorista chií con base en el Líbano, también es partidario de Damasco y uno de los grandes enemigos de Israel.

Si echamos la vista hacia atrás, como ha hecho el diario israelí «Haaretz» en un artículo publicado este jueves, descubrimos que las relaciones entre Tel Aviv y Teherán han vivido altibajos desde el nacimiento del Estado judío en 1948. El periódico recuerda que, en 1950, Irán se convirtió en el segundo país de mayoría musulmana, por detrás de Turquía, que reconoció de facto a Israel. La revolución islámica de 1979, que derrocó al Sha y dio el poder a los ayatolás, marcó un punto de inflexión en ese trato, que sin embargo se mantuvo en parte durante la década siguiente: Israel, enfrentada a Bagdad, apoyó a Irán en su guerra contra Irak en los años 80.