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Internacional

Cinco razones que explican el Brexit y la victoria de Trump

Un análisis del Real Instituto Elcano va más allá de la desigualdad social y la xenofobia como causas del auge del movimiento anti-sistema, y ofrece algunas recomendaciones para evitar que siga propagándose en otros países

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Declive económico

Los investigadores del Real Instituto Elcano, Miguel Otero Iglesias y Federico Steinberg, presentaron ayer sus conclusiones sobre el análisis de las causas que han llevado al sorprende triunfo del Brexit y la inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Ambos fenómenos están inscritos dentro de un movimiento populista y anti-sistema que también está en alza en Francia, donde Marine Le Pen se presenta como firme candidata a las presidenciales de 2017; y Alemania, donde el partido xenófobo Alternativa por Alemania podría dar otra gran sorpresa en los comicios del próximo año. Razón, frenar el populismo, que al parecer ha movido a la canciller Angela Merkel a presentarse a un cuarto mandato.

Para los investigadores, la primera causa del descontento de la población, que la ha llevado a inclinarse por movimientos anti-establishment es el declive económico. La «revuelta populista» se alimenta de votantes de clase media y baja que ven como sus ingresos están estancados y que están convencidos de que sus hijos vivirán peor que ellos, aputan en su informe. «La globalización ha sido extraordinariamente beneficiosa para la Humanidad», aseguró ayer, en rueda de prensa, Federico Steinberg, permitiendo salir a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, esto no ha afectado por igual a todos. «Frente al éxito de las clases emergentes, se ha producido una bajada en el nivel de vida de las clases medias y bajas, que ven cómo sus salarios no crecen. Tras 50 años de progreso, ahora existe una duda razonable».

Pérdida de identidad nacional

Manifestación en Alemania-

Pero esta primera causa no afecta de igual manera a la población de todos los países. En el norte de Europa o en países como Alemania o Francia la tasa de desempleo no es tan alta, pero también están viviendo un auge de los partidos de extrema derecha. El argumento que los ha consolidado es el miedo a la pérdida de la identidad nacional y cultural de su país ante la avalancha de inmigrantes, principalmente de origen musulmán. «En Alemania y Francia la defensa de su identidad es muy fuerte, lo que ha provocado su reacción ante cualquier cosa que pueda debilitarla, tras décadas de una política de puertas abiertas», señala Steinberg. Los electores de estos países ven como «los valores culturales se están diluyendo lentamente». Esto ha dado lugar en EE.UU. a una reacción en las urnas por parte de «los blancos tradicionales» que ven cómo en el futuro «pueden convertirse en una minoría frente a la población afroamericana y latina».

El impacto de las nuevas tecnologías

Pero para Miguel Otero Iglesias, estas dos causas no se pueden entender sin una tercera, el impacto de las nuevas tecnologías, «que ha llevado a mucha gente poco formada a perder su trabajo -en la industria del automóvil, aeronáutica, astilleros...-. No solo Uber ha afectado a los taxistas, también han perdido su trabajo contables, abogados y en el mundo de la sanidad y la educación». En la actualidad empresas como Facebook o Google generan más riqueza, con mucho menos personal, que empresas como General Electric. «La generación de los millennials, nacidos en los años 80, ya no van a una sucursal bancaria, gestionan su cuenta a través de su ordenador». En opinión de Otero, la tecnología ha abierto «una brecha generacional» que ha provocado que la gente más mayor «haya votado a favor del Brexit y de Donald Trump. Algo que también ha sucedido en el mundo rural». Mientras que «la gente de la ciudad cabalga sobre la ola de la globalización», señala el investigador del Real Instituto Elcano. «Esto explicaría los votos de Clinton y los de Trump».

Estado de Bienestar y proteccionismo

Protestas contra el TTIP- REUTERS

Según Otero Iglesias, el desarrollo del Estado de Bienestar crea grupos muy potentes que se convierten en proteccionistas. La globalización ha provocado una mayor competitividad en sectores como el industrial, lo que ha llevado a la liberalización de los salarios, amenazados por tratados como el TTIP y otros tratados internacionales. Esto pone en peligro algunos derechos adquiridos hace décadas y que son irrenunciables hoy día, como las pensiones, generadas cuando la esperanza de vida era mucho menor (65 años) y que hoy se sitúa alrededor de los 80 años. «Para protegerlas, se plantea como solución levantar aranceles a los productos provenientes de Asia, introducir controles de capital para retener la riqueza dentro el país y aumentar los impuestos para sufragar el gasto social».

Crisis de la democracia representativa

Campaña por la salida de la UE en el Reino Unido- REUTERS

Esta quinta causa se refiere a la desconexión existente entre las élites que nos gobiernan y la población. «Las élites están formadas en campus universitarios con ideas liberales que no tienen nada que ver con la población rural», señala Otero Iglesias. Una élite a su vez que no responde a los problemas ni sufre las consecuencias de la crisis, que sí padece el resto de la población. «Los políticos han dejado que sean los tecnócratas los que resuelvan los problemas. Esto provoca la contestación contra los que están en el poder, incluso desde los expertos. Ese vacío entre las élites y la población es el que ha ocupado ahora el populismo, ante la falta de un liderazgo fuerte. Otro de los grandes errores, en opinión de Otero Iglesias, es que «la clase política no ha sabido explicarle a la población las reformas necesarias para mantener el Estado de Bienestar y hacerlo más competitivo».

Recomendaciones para frenar el auge de los anti-sistema

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, da la bienvenida a una familia siria, en el aeropuerto de Toronto- REUTERS

Frente a estas cinco causas, que los investigadores consideran «complementarias», Steinberg y Otero Iglesias han perfilado algunas iniciativas que pueden frenar el ascenso de los movimientos anti-sistema. La primera sería «mejorar las herramientas de distribución en materia económica. Mucha de la riqueza generada por la globalización ha sido desviada a paraísos fiscales», señalan. «Se trataría de crear un mecanismo compensatorio para los perdedores del liber comercio. Una legislación complementaria».

También apuntan que las sociedades diversas son más innovadoras, y entienden la preocupaciòn de estas por fenómenos como el terrorismo, por lo que es lógico que los gobiernos implementen políticas de seguridad.

Por último, se refieren a la necesidad de repensar los elementos del Estado de Bienestar para hacerlo sostenible para defender a los individuos. También al acercamiento de la democracia a la ciudadanía, «sin llegar al referéndum para cada detalle».

Muchos de estos aspectos requieren de pactos de Estado, como las políticas de llevar las nuevas tecnologías a las zonas rurales. «Estos temas van a estar en la agenda en los próximos años y durante varias legislaturas», aseguran.

Por su parte, Steinberg se refirió a Canadá y al Gobierno de Trudeau como ejemplo de buenas prácticas, frente a estas cinco causas, a través de respuestas como ladiversidad, mejor redistribución, sociedad y economía abiertas bien explicadas.

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