Un hombre recibe asistencia médica tras el enfrentamiento entre inmigrantes cerca del puerto de Calais
Un hombre recibe asistencia médica tras el enfrentamiento entre inmigrantes cerca del puerto de Calais - Efe

Veinte heridos tras una noche de violencia entre inmigrantes en Calais

Hay cinco heridos de bala, cuatro de ellos en estado crítico, tras los enfrentamientos entre afganos y eritreos

CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

La Jungla de Calais no existe. Fue desmantelada el mes de octubre de 2016, pero la violencia ha vuelto a estallar en el mismo lugar, donde un enfrentamiento violento nunca visto se cobró una veintena de heridos la noche del jueves al viernes.

Emmanuel Macron visitó Calais, en el norte de Francia, el pasado 16 de enero. Caminó por los lugares donde los campamentos de refugiados fueron desmantelados en 2016. El presidente pidió «firmeza y humanidad» a las fuerzas del orden público y anunció un nuevo acuerdo con el gobierno del Reino Unido, confirmando su determinación ante la inmigración clandestina. Esas y otras advertencias quedan en aparente cuarentena tras los últimos sucesos, calificados por los testigos de «violencia desatada».

«Hollande desmanteló la Jungla. Más de 7.000 inmigrantes fueron repartidos por toda Francia. Vale. Pero desaparecida la antigua Jungla, comenzaron a proliferar los campamentos de inmigrantes. Durante la campaña presidencial, nadie quiso verlos. Elegido presidente, Macron creyó que el problema se resolvería solo. Pues no. La noche pasada, grupos de afganos y africanos comenzaron a pelearse. La cosa daba miedo. Las fuerzas del orden tardaron en intervenir. Dicen que la culpa es de las mafias que comercian con el tráfico de inmigrantes. Vaya usted a saber. Lo cierto es que desmantelaron la Jungla, pero dejaron que volvieran a multiplicarse los campamentos de inmigrantes. Las organizaciones humanitarias prestan ayuda, dan comida gratis. Eso está muy bien. ¿Y..? ¿Quién se ocupa de todo lo demás? Los clandestinos han seguido llegando. Y las fuerzas del orden están desbordadas. Dicen que afganos y africanos se intentaban matar los unos a los otros con cuchillos de cocina, con navajas, con barras de hierro. Hubo veinte heridos, dicen. Es un milagro que que no haya muertos», relata Ferdinand Chalais, un comerciante de Calais.

Las fuerzas de seguridad, desbordadas

Un miembro de una organización humanitaria, que prefiere no ser identificado, se refiere al efecto llamada:«Desmantelada La Junga, los campamentos de inmigrantes comenzaron a crecer de manera llamativa el otoño pasado. Por Navidad, comenzamos a comprender que podía pasar cualquier cosa. La visita de Macron a Calais ha agravado todos los problemas de fondo. El presidente anunció un acuerdo con Londres… Y la noticia tuvo un efecto llamada: aparecieron más inmigrantes que esperan colarse en el Reino Unido. Quizá se equivocan, pero es así. El efecto llamada es real. El presidente rindió homenaje a las fuerzas del orden, pidiéndoles que trabajen con “firmeza y humanidad”. Puro eufemismo. Las fuerzas de seguridad están desbordadas. Lo de la humanidad suena a chiste trágico, cuando les ordenan “limpiar” un campamento: los más sencillo es tirar los cuatro trapos de los inmigrantes a un basurero».

Jean-Claude Lenoir, presidente de una asociación que presta socorro de urgencia a los inmigrantes, agrega: «Cada mañana, hacia el alba, los anti disturbios desmantelan varios campamentos. Desmantelar es la palabra “fina” para decir lo que hacen: llegan, armados, destruyen las chozas que se encuentran a su paso, y tiran todo lo que pillan a los basureros. Horas más tarde, esos u otros inmigrantes llegan y todo vuelve a empezar».

El ministro francés del Interior, Gerard Collomb, junto a un gendarme en Calais
El ministro francés del Interior, Gerard Collomb, junto a un gendarme en Calais - Reuters

Un portavoz oficial de la organización humanitaria Socorro Católico señala que , para evitar eso, «muchos inmigrantes esconden sus cosas bajo tierra, como si fuesen animales. Se pasan el día vagabundeando. Cuando pueden, van al lugar donde las han escondido, las utilizan, y vuelven a enterrarlas».

El ministro del Interior, Gérard Collomb, reconoce que la violencia en Calais ha alcanzado un nivel de violencia inédito, hasta ahora. «Vengo a Calais a confirmar nuestra determinación absoluta. Terminaremos con las mafias que trafican con seres humanos. Esos traficantes con la miseria humana son los principales culpables. No cesaremos hasta terminar con ellos».