La candidata de Donald Trump para dirigir la CIA, Gina Haspel
La candidata de Donald Trump para dirigir la CIA, Gina Haspel - REUTERS

La directora de la CIA desobecería a Trump si le pidiera torturar

Haspel renuncia a los polémicos programas de interrogatorios si el Senado la ratifica

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

«No restauraría, bajo ninguna circunstancia, ninguno de los programas de interrogatorios de la CIA». La nominada por Trump para dirigir la Agencia Central de Inteligencia, Gina Haspel, selló así su compromiso con el comité del Senado que decidirá si acepta a la primera mujer que desempeña el cargo. Aunque Haspel rehuyó con habilidad la presión de los senadores para que se arrepintiera de los métodos de tortura que empleó la CIA durante la llamada guerra contra el terror y que le implicaron a ella misma en pasadas denuncias, la aspirante a ser cabeza de la Agencia se desmarcó ante la hipótesis de que el presidente le pidiera recurrir a la tortura: «Le diría que la CIA no es lugar correcto para ese tipo de interrogatorios».

La comparecencia de Haspel venía precedida de polémica, ya que una parte de su pasada labor como agente con responsabilidades en la Agencia está vinculada a los programas de inteligencia empleados durante la etapa de George W. Bush y que Obama ordenó eliminar. La principal denuncia señala que a partir de 2002, cuando tuvo a su cargo una de las llamadas cárceles secretas de la CIA en Tailandia, se aplicó a los terroristas detenidos diferentes métodos de tortura, incluido el conocido como waterboarding (ahogamiento). Además, se le acusa también de haber destruido las 92 cintas que mostraban las vejaciones, algo que ayer reconoció y justificó por «razones de seguridad, ya que los abogados de la CIA me dijeron que no había ninguna obligación legal de mantenerlas».

Pese al rechazo que mostró ayer a los métodos de tortura, Haspel los justificó retroactivamente, al calificar de «tiempos tumultuosos» aquellos en los se aplicaron los programas de interrogatorios. Aunque añadió que «precisamente aquellas lecciones me llevan a comprometerme ahora, con determinación y sin reserva alguna, a que no se volverán a restaurar si estoy yo al frente de la CIA». El comité del Senado votará la próxima semana si acepta su nominación, con los demócratas firmemente en contra.