El negociador europeo, Michel Barnier, junto al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, este martes en el Parlamento Europeo
El negociador europeo, Michel Barnier, junto al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, este martes en el Parlamento Europeo - Afp

Barnier acusa a Londres de bloquear las negociaciones sobre el Brexit

El Parlamento Europeo no acepta pasar a discutir las futuras relaciones entre la UE y el Reino Unido

Corresponsal en BruselasActualizado:

Las negociaciones sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea están encalladas en los asuntos esenciales y no será posible recomendar a los dirigentes del Consejo Europeo que autoricen a empezar a negociar las condiciones de la futura relación, como quiere Londres. El negociador europeo, Michel Barnier, afirmó este martes ante el pleno del Parlamento Europeo que las negociaciones están encalladas en «serias divergencias» sobre dos de las principales prioridades, los derechos de los ciudadanos y la factura del divorcio. Según Barnier, los contribuyentes de toda la UE no deben «pagar los platos rotos» de la salida del Reino Unido.

Al otro lado del Canal de La Mancha, el negociador británico, David Davis, contestó diciendo que el Reino Unido está listo para salir sin acuerdo de la UE en caso de que las condiciones no le parezcan satisfactorias. «No lo hacemos porque queremos, sino porque debemos hacerlo», y por que es «la responsabilidad» del Gobierno británico contemplar todas las alternativas posibles.

Sin «avances suficientes»

La semana que viene se celebrará en Bruselas la quinta ronda de negociaciones y sobre la mesa estará la resolución aprobada ayer en el Parlamento Europeo, en la que se señala que hasta ahora no ha habido «avances suficientes» en la negociación. Los diputados han insistido en instar a que los negociadores europeos reclamen al Gobierno británico que garantice la totalidad de los derechos que disfrutan ahora los 4,5 millones de ciudadanos de la UE y el Reino Unido que viven expatriados, que respete los compromisos financieros asumidos legalmente y resuelva la cuestión fronteriza entre Irlanda e Irlanda del Norte, respetando el acuerdo de Viernes Santo.

La ronda que empieza este lunes es la última antes de la cumbre europea del 19 de octubre, en la que los Veintisiete habían acordado decidir si la negociación había avanzado lo suficiente como para empezar a hablar de la relación futura, como quiere Londres. Theresa May pidió en un discurso en Florencia un periodo transitorio de al menos dos años después de la salida del Reino Unido de la UE, antes de poner en marcha esa nueva relación. Ese periodo transitorio debe ser aprobado por el Consejo y el Parlamento, aunque en cualquier caso los británicos carecerían de presencia institucional, es decir, que no tendrían ni comisario, ni eurodiputados, ni participarían en las cumbres.

El líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, dijo que el Gobierno de Londres «está atrapado en sus contradicciones» y que «hay mucho discurso pero poca sustancia», en referencia a la política que ha seguido la primera ministra británica, Theresa May.

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, apeló a mirar al futuro de la UE a Veintisiete y no obcecarse con el Brexit.

«El futuro de la UE no es el Brexit», dijo Juncker, en un tono que invitaba a pasar página ante este proceso traumático, para centrarse en las reformas que necesita el proyecto comunitario.