El expresidente iraní Ali Akbar Hashemi Rafsanyani ha sido el más votado para la Asamblea de Expertos
El expresidente iraní Ali Akbar Hashemi Rafsanyani ha sido el más votado para la Asamblea de Expertos - REUTERS

El avance reformista impulsará la apertura económica de Irán

Los cambios sociales y políticos todavía no figuran en la agenda del presidente Rohaní

CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Irán sigue contando votos tras las elecciones del viernes, pero los primeros resultados no oficiales apuntan al cambio tanto en el Parlamento como en la Asamblea de Expertos, ya que los inmovilistas ceden ante el empuje de moderados y reformistas. Los primeros comicios desde la entrada en vigor del acuerdo nuclear muestran también la diferencia entre una capital entregada al discurso del presidente Hasán Rohani y unas zonas rurales que mantienen su respaldo a la ortodoxia de los ayatolás. Eso sí, al hablar de cambios en Irán solo se menciona hasta el momento la política económica y la nueva apuesta por la apertura de puertas a las inversiones extranjeras. El resto de cambios internos con los que sueñan muchos de los votantes consultados en los últimos días no figuran ni en la agenda.

Con el 90 por ciento escrutado en la circunscripción de la capital, la lista «Omid» (esperanza), que los reformistas tuvieron que formar a última hora tras sufrir miles de descalificaciones incluyendo a candidatos moderados e incluso conservadores, ha obtenido los 30 escaños que estaban en disputa en Teherán. Un éxito rotundo que dejaría fuera de la Cámara al consuegro del Líder Supremo y exportavoz del Parlamento, Hadad Adel, cabeza de lista del sector conservador que ocupa el lugar treinta y uno.

El éxito arrollador se repite también en la Asamblea de Expertos, órgano formado por 88 clérigos que entre sus funciones está la de designar al Líder Supremo, en la que el expresidente Hashemi Rafsanyani, un moderado, es el más votado en Teherán junto a Rohaní. Los principales nombres de la lista ultra habrían quedado fuera. Rafsanyani usó las redes sociales para decir que «nadie puede resistir la voluntad de la mayoría de la gente y, sea quien sea, a quien la gente no quiere, tiene que apartarse».

Chasco para los radicales

El expresidente apunta a dirigir de nuevo esta Asamblea en la que, a la espera de datos definitivos, no estarán su actual máximo responsable, el ayatolá Mohammad Yazdi, ni su mano derecha, ayatolá Mesbah Yazdi, líder espiritual de Mahmud Ahmadineyad, representantes del sector más duro que perderían sus asientos. La única figura radical que entraría sería Ahmad Jannati, que figura el puesto décimo quinto entre los 16 clérigos de la circunscripción capitalina.

Cuantos más religiosos moderados haya en este órgano, más opciones tienen los ciudadanos de soñar con mantener la actual política de apertura a Occidente ya que en sus manos estará la elección del próximo Líder Supremo, la persona que realmente dirige los destinos del país. Aunque todo depende del estado de salud durante los próximo ocho años del actual Guía, Alí Jamenei, que tiene 76 años.

El triunfo absoluto en Teherán contrasta con los resultados en el resto del país donde se mantiene un equilibrio entre las dos corrientes. El fuerte filtro de candidatos impuesto por el Consejo de Guardianes —que sigue en manos del sector radical y que puede también vetar leyes— juega en contra de las aspiraciones de unos reformistas y moderados que necesitarán el apoyo de independientes, como el actual portavoz Ali Lariyani, para poder marcar la agenda frente a unos conservadores que seguirán teniendo fuerte peso en la Cámara, según los datos que llegan desde las provincias. Un cálculo de Reuters muestra un Parlamento compuesto por 79 diputados reformistas y moderados, 106 conservadores y 44 independientes, los asientos restantes se decidirán en una segunda vuelta a celebrar en abril o mayo.

La economía ha sido el tema central de la campaña. Las elecciones han sido una especie de plebiscito sobre la política de acercamiento a Occidente puesta en marcha por Rohani con el pacto nuclear y el presidente sale reforzado de cara a los dos próximos años en los que se juega su posible reelección en 2018. «La gente demostró su poder una vez más y dio credibilidad y fuerza al Gobierno», afirmó el presidente.