Internacional

Aumentan los ataques y las trabas legales a los refugiados en la Unión Europea

Solo en agosto 31 personas han resultado heridas en 25 ataques contra refugiados o centros de acogida en Alemania

Un niño coloca flores en la valla mientras espera en la parte griega poder cruzar a Macedonia, cerca de la localidad macedonia de Gevgelija
Un niño coloca flores en la valla mientras espera en la parte griega poder cruzar a Macedonia, cerca de la localidad macedonia de Gevgelija - EFE
EFE Viena - Actualizado: Guardado en:

Mientras los líderes europeos discuten este viernes en Bratislava cómo asegurar las fronteras comunitarias, la propia Unión Europea (UE) explica que no cesan las llegadas de refugiados y que los ataques racistas y las trabas legales contra ellos siguen creciendo. «Hemos visto un claro aumento en el número y la naturaleza de los delitos de odio», explica Martina Huber, una de las autoras del informe presentado este viernes por la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA, por sus siglas en inglés) de la UE. Así, en el documento se mencionan pintadas nazis e insultos racistas en Austria, un aumento de los comentarios negativos en las redes sociales en Bulgaria y la insistencia del Gobierno húngaro de presentar la inmigración como una amenaza a la seguridad.

Según la Fundación pro asilo Amadeu Antonio, en Alemania se producen diariamente ataques a refugiados y cada tres días se registra un nuevo incendio provocado en un centro de acogida. «Muchos casos nunca se hacen públicos, especialmente porque las víctimas tienen miedo de la Policía o porque no quieren llamar la atención debido a que están preocupados por su estatus de residencia o por los procedimientos de asilo en marcha», señala la FRA.

En Alemania, donde sí hay un estricto registro de esos ataques, sólo en agosto 31 personas resultaron heridas en 25 ataques contra refugiados o centros de acogida. Según Huber, el aumento de los ataques es independiente de que el número de refugiados haya bajado y tiene más que ver con la polarización en la sociedad y el mensaje de ciertos partidos.

Pese a que hay menos llegadas que durante la oleada del pasado otoño e invierno, muchos inmigrantes buscan aún asilo en Europa. Las entradas a Bulgaria se duplicaron en agosto respecto al mes anterior, hasta alcanzar las 3.270 personas interceptadas. Hungría, que hasta el cierre de sus fronteras el pasado otoño fue una de las escalas de paso de cientos de miles de refugiados por la ruta de los Balcanes, sólo registró a 141 personas, un 83 % menos que en julio, como resultado del endurecimiento de medidas legales y policiales. Afganistán, Siria e Irak (todos sumidos en conflictos) son los países de procedencia de la mayoría de quienes tratan de entrar a Europa por esta vía balcánica.

Las nacionalidades de quienes llegan por Italia son diferentes: nigerianos, sudaneses y eritreos suman la mitad de las 17.400 personas que alcanzaron por mar las costas italianas durante agosto. El informe advierte de las malas condiciones de acogida en algunos países, como Bulgaria, Italia y Grecia, donde el hacinamiento en los centros de acogida «conducen a violentos enfrentamientos entre sus ocupantes». «Más de 11.300 personas están alojadas en las islas (de Grecia) pese a que sólo tienen capacidad para 7.450», señala la FRA en este informe sobre la situación de la emigración en Europa en agosto. Entre otros, se destaca el problema de los miles de menores no acompañados (unos 1.500 en Grecia, más de 1.700 en Alemania) y de las dificultades para facilitarles alojamiento y tratamiento separado del resto de refugiados.

El informe dedica un capítulo a las políticas de reunificación familiar y denuncia que algunos Estados como Austria, Hungría, Suecia y Alemania han aprobado recientemente cambios legales que reducen los plazos para solicitarla o aumentan los requisitos para obtenerla. Además, en varios países los refugiados no son informados convenientemente de la posibilidad de reunificación familiar.

A esos problemas se suma la dificultad para localizar a las familias que han quedado separadas durante su viaje hacia y por Europa. Errores al registrar los nombres, uso de nombres falsos, desconocimiento de los refugiados sobre el país en el que quedaron separados, ausencia de documentos e incluso la lentitud en identificar a quienes mueren ahogados al cruzar el Mediterráneo, dificultan el proceso de localización y reunificación, según la FRA.

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