Angela Merkel se queda fuera de juego en el tablero sirio

La canciller y buena parte del espectro político alemán se ponen de perfil tras los bombardeos

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Angela Merkel informará hoy a su partido -la Unión Demócrata Cristiana (CDU)- del contenido de la reforma europea que el jueves tiene previsto coordinar junto a Emmanuel Macron en Berlín. Sin embargo, la distancia entre el presidente de Francia y la canciller alemana ha crecido con la intervención en Siria. Macron está cobrando por momentos un peso en el eje franco-alemán que su país no había tenido en los doce años que Merkel lleva al frente de la Cancillería de Berlín. En esa misma reunión hablarán sobre Siria, pero Merkel poco puede decir de una operación de la que ha quedado completamente fuera.

Después de que May y Macron anunciasen su participación en los bombardeos, Merkel se puso de perfil y estableció que «respaldamos que nuestros aliados estadounidenses, británicos y franceses, en su condición de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, hayan asumido responsabilidad de esta forma», aunque aclarando que «Alemania no tomará parte». La que solo unas pocas semanas antes era aclamada por la prensa internacional como la «nueva líder de Occidente», ha permanecido pasiva y en segunda fila, ni a la cabeza de la intervención ni plantándole cara, sino más bien en un papel de peón que no se corresponde con las expectativas de «asumir nuevas responsabilidades en el ámbito internacional como corresponde a su papel en el mundo», según la propia Merkel había defendido ante el Bundestag tras el Brexit y a raíz de los cuestionamientos de Trump a la OTAN. Ni Berlín está tomando mayores responsabilidades, ni Francia y Alemania se ven ahora como dos pilares de un mismo proyecto para la UE.

Falta de estrategia

El presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Wolfgang Ischinger, que vivió la foto de las Azores como embajador alemán en EE.UU., puesto que ocupó desde 2001 a 2008, ha sido uno de los primeros en decir en voz alta que los bombardeos en Siria han mostrado la ausencia en la UE de una estrategia clara respecto a Siria. «Merkel tiene razón al no participar, porque los ataques aislados no son un sustituto de la política fallida en Siria, pero la no participación tampoco es el sustituto», ha reprochado en referencia a la posición de la Cancillería de Berlín en este asunto. Siria ha puesto de manifiesto que la esclerosis de liderazgo que Alemania sufre desde la II Guerra Mundial no está tan curada como parecía y que, llegados los momentos decisivos, el país no está preparado.

En opinión de Ischinger, Alemania queda un tanto desacreditada en sus ambiciosas demandas políticas europeas y su papel quedará limitado al suculento momento de la reconstrucción. «Rusia tendrá que salir de Siria en algún momento, su situación económica impedirá a Moscú costear la reconstrucción. Y Damasco no puede contar con la ayuda de los ricos estados del Golfo. Irán tampoco se podrá permitir subvencionar a su aliado… », asegura al tiempo que descarta competidores.

Justificaciones

En cuanto al debate político desatado a propósito de los bombardeos, lo más destacado en Berlín es la ausencia total de posiciones a favor de una participación alemana en todo el arco parlamentario. La secretaria general del Partido Liberal (FDP), Nicola Beer, ha defendido «un ataque militar limitado y calculado, dirigido a demostrar a Assad y sus aliados que los ataques con gases tóxicos contra su propio pueblo no son tolerados»; sin embargo, también ha justificado que los aviones alemanes no despegasen explicando que «la masacre solo puede detenerse en Siria por medios diplomáticos», a pesar de que se ve obligada a reconocerlos, a la luz de los resultados, como «inquietantemente ineficaces».

Una tímida voz

La única y tímida voz en este partido atlantista a favor de una intervención en Siria ha sido la del vicepresidente del grupo parlamentario, Alexander Lambsdorff, que ha dicho que «si nuestros aliados necesitaran ayuda y eventualmente la solicitaran, por lo menos no se la debería descartar a priori».

Dada la decisión con la que Emmanuel Macron sí ha actuado, queda en evidencia que la UE carece de una posición común sobre Siria y sobre el liderazgo de Trump al margen de las Naciones Unidas. El ministro alemán de Relaciones Exteriores, el socialdemócrata Heiko Maas, se ha limitado a criticar el proceder de Rusia en la ONU y a avanzar que Alemania seguirá respaldando el proceso de paz de Ginebra, que, asegura, «necesita un nuevo impulso».