Internacional

Los «amigos» de Donald Trump en Oriente Medio

Con sus contradicciones, Trump dejó claro en su campaña de «América primero» que trataría de respetar la soberanía de los demás países. Netanyahu o Assad le han dado una buena acogida al presidente electo de EE.UU.

Camisetas en un puesto de la Ciudad Vieja de Jerusalén tras la victoria de Trump
Camisetas en un puesto de la Ciudad Vieja de Jerusalén tras la victoria de Trump - EFE

«Una cosa es el Trump candidato y otra, el Trump presidente», vienen a decir Barack Obama, analistas, líderes políticos y una parte de la ciudadanía estadounidense. Ver mentir a un presidente electo y que incumpla sus promesas electorales nunca ha recibido tal apoyo. Algunas de las salidas de tono contra la inmigración y los musulmanes de Trump pudieron inquietar a los jefes de Estado y de Gobierno de Oriente Medio. Incluso, la aerolínea Royal Jordanian avivó la retórica anti musulmana del nuevo líder estadounidense con su anuncio de «vuela a EE.UU. hasta que te lo prohíban». Pero la «RealPolitik» manda. Con sus contradicciones, Trump dejó claro en su campaña de «América primero» que trataría de respetar la soberanía de los demás países.

Bashar al Assad se apresuró en felicitar al presidente electo. «Donald Trump será un aliado natural si lucha contra el terrorismo», expresó el jefe del Estado sirio en una entrevista para la televisión estatal portuguesa. Por su parte, Benjamin Netanyahu, esperanzado por la promesa del presidente electo de reconocer a Jerusalén como capital israelí, lo ha llamado «verdadero amigo de Israel» en una de las felicitaciones más acaloradas que Trump ha recibido en estos días. «¿Ha ganado Netanyahu la lotería con Trump?», titulaba un análisis el Jerusalem Post, recordando el apoyo de Bill Clinton a Ehud Barak en su victoria frente a «Bibi» en 1999.

Trump prometió que desmantelaría el acuerdo nuclear con Irán nada más llegar a la presidencia, pero por otro lado se ha acercado a Rusia, gran aliado de Teherán. «Puede que no entienda de política exterior, pero sus asesores sí. Es demasiado pronto para ver qué va a hacer. Por lo pronto, con el acercamiento a Rusia, aunque mantengan la rivalidad, parece que Assad tiene más fácil seguir en el Gobierno como mal menor e indispensable en su lucha contra Daesh», señala a ABC Barah Mikail, director de la consultora de riesgos Stractegia.

Sus críticas al pacto con Irán, agrega este analista, alegran a países como Arabia Saudí, pero Mikail descarta un escenario de enfrentamiento total. Conociendo la dificultad de dar marcha atrás -EE.UU. debería enfrentarse a sus socios del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania-, el ayatolá Ali Jamenei ha elogiado la franqueza del magnate tras su victoria electoral. Los iraníes están cómodos con Trump; lo prefieren a los Clinton, reacios a Irán según comenta el analista. Jamenei ha criticado su llegada al poder, pero también ha visto que «las elecciones estadounidenses pueden crear tensiones entre ambos países, con las que controlar más a la población» y justificar su política regional, subraya Mikail.

La llegada de Trump, escribe el The New York Times, podría llevar a una reordenación de los compromisos estadounidenses en esta región tan compleja. «Arabia Saudí espera que el señor Trump tome una línea dura con Irán, y Egipto ve a un hombre con quien puede hacer negocios y que no mire los derechos humanos», añade. El periodista y experto de la región Javier Martín apunta en Efe que la victoria de Trump «amenaza con sepultar para siempre las casi marchitas primaveras árabes». El aprecio de Trump y Putin por los hombres fuertes también parece gustar en «Argelia, cuyo presidente, Abdelaziz Bouteflika, se apresuró a felicitar con entusiasmo al presidente electo».

Alegría de Daesh

Tras los atentados en Bruselas u Orlando, Trump elevó el tono contra los musulmanes: prometió crear una base de datos para controlar a los residentes mahometanos y vetar la entrada de nuevos inmigrantes de esta religión a EE.UU.. Los yihadistas de Daesh y su propaganda pretenden usarle como una herramienta para atraer a nuevos combatientes a sus campos de batalla o atacar en suelo estadounidense. «Este tipo es un completo maníaco, su odio total hacia los musulmanes hará que nuestro trabajo sea mucho más fácil porque podemos reclutar miles», dijo a Reuters Abu Omar Khorasani, comandante de Estado Islámico en Afganistán. «La propaganda de Daesh busca ahora dar más razones para atacar en Estados Unidos», comenta Mikail.

La elección de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos no cambiará la política de Washington en Irak, insistió el embajador iraquí en Madrid, Alaa Al Hashimy, en un desayuno informativo organizado por Casa Árabe y The Diplomat Spain. «Él mismo ha dicho que la eliminación de Daesh es una de sus prioridades en Irak y en Siria», alegó. Trump busca también reforzar las relaciones con Turquía. Para Mikail, este acercamiento sería a cambio de no defender un estado kurdo en la región, y eso podría beneficiar colateralmente a Bagdad que también hace frente a aspiraciones kurdas en su territorio- pese a sus rifirrafes con Erdogan.

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