El presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble
El presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble - AFP

Alemania prepara una reforma para recortar el sistema federal

Si alguien creía queWolfgang Schäuble iba a estarse quieto en su retiro dorado como presidente del Budestag, después de imponer disciplina en el Eurogrupo durante los más duros años de la crisis del euro, se equivocaba

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Si alguien creía queWolfgang Schäuble iba a estarse quieto en su retiro dorado como presidente del Budestag, después de imponer disciplina en el Eurogrupo durante los más duros años de la crisis del euro, se equivocaba. Lleva solo unos meses en su nuevo cargo y ya ha identificado varias taras en la democracia alemana a las que está dispuesto a poner remedio. Y eso incluye una reforma del sistema federal alemán para recortar el poder de los Bundesländer.

«El sistema federal es víctima del hecho de que los presidentes regionales tienen que buscar su relevancia de perfil a través de acciones a escala federal», dice Schäuble en una entrevista concedida este pasado fin de semana al diario de Múnich «Süddeutsche Zeitung». Precisamente Baviera es uno de los estados federados cuyo presidente a menudo ha bloqueado políticas federales durante las últimas legislaturas, haciendo bailar al país entero al ritmo de sus procesos electorales regionales. «En especial hay que revisar la práctica de los Bundesländer de abstenerse en el Bundesrat», añade el influyente político cristianodemócrata (CDI), en referencia a la cámara parlamentaria de representación territorial en la que los escaños los ocupan representantes de los gobiernos de los Länder.

El Bundesrat está compuesto por 69 escaños repartidos en 16 grupos, correspondientes a los 16 estados federados, y su composición cambia cada vez que hay elecciones regionales. Los estados más grandes tienen seis votos y los más pequeños tres, aunque cada grupo vota en bloque las leyes que se someten a la aprobación de la Cámara. Cuando entre los socios de un gobierno regional no hay acuerdo acerca de si votar a favor o en contra de una iniciativa, el Land en cuestión tiene que abstenerse y la abstención se considera como un voto en contra. «Hoy tenemos una gran mayoría de abstenciones en el Bundesrat», se queja Schäuble, señalando que supondría un gran cambio en la política alemana una reforma al respecto.

Hace ya tiempo que el federalismo alemán toco techó y avanza en retroceso. El Bundestag ya dio en 2006 el primer paso en estos recortes, aprobando en segunda votación la mayor reforma constitucional de la historia de la República Federal de Alemania. Hasta esa fecha, un 60% de las leyes aprobadas en Alemania debían ser ratificadas por el Bundestag, porcentaje que quedó en el 30%. El Estado central recibió de vuelta competencias como la coordinación de la policía de lo criminal (BKA) en caso de peligros que afecten a varios Estados federados, la expedición de pasaportes y documentos de identidad, armas y explosivos y energía nuclear. En junio de 2017, otra reforma de 13 puntos de la Constitución devolvió a Berlín la capacidad de control sobre los presupuestos regionales, precisamente una iniciativa de Schäuble que permitirá al Estado central reasumir desde 2010 los mecanismos redistribución financiera basándose en el criterio de población de cada estado, así como la planificación, contratación, construcción y mantenimiento de las autovías y que podría abrir la puerta a la privatización.

Schäuble se refiere a la necesidad de «ganar credibilidad». «En general en Europa todo es demasiado engorroso», dice, apuntando a una deseable simplificación y alabando las reformas de Macron en Francia y Kurz en Austria.