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Alemania pone peros al plan de Juncker

Dos de los ministros de Merkel ya se han manisfestado en contra de la amplación de la moneda única y el espacio Schengen

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas aleman
Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas aleman - REUTERS
ROSAL√ćA S√ĀNCHEZ Berl√≠n - Actualizado: Guardado en: Internacional

Apenas han pasado 24 horas desde que Jean Claude Jucker presentase ayer su ambicioso programa para Europa y ya son dos los ministros de Merkel que han puesto peros a su propuesta. En primer lugar está el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que ve problemática una ampliación de la moneda única a todos los países de la UE. Schäuble ha saludado la propuesta y ha señalado que está «en la línea básica de nuestros conceptos en política europea».

También ha puesto por delante que Alemania quiere «una Europa fuerte y capaz» y que «es bueno que alguien meta presión y velocidad al asunto», pero también ha dejado muy claro que «hay que hacerlo bien». En su opinión, «es importante que los ciudadanos de los países miembros están convencidos» de los pasos que se vayan dando, aludiendo así a la necesidad de evitar decisiones en Bruselas que alejen a las instituciones europeas de los votantes. Y sobre todo ha subrayado que, para que otros países se sumen a la zona euro, «es necesario que cumplan previamente todos los requisitos». Es evidente, ha dicho, que los países «deben estar en condiciones de manejar una moneda estable y fuerte, sobre la que no podrán optar a devaluaciones».

Schäuble advierte que sumarse al euro «demasiado pronto» puede generar muchos problemas, como hemos visto en Grecia en los últimos años. Finalmente, ha recordado que la pertenencia al euro está regulada por el Tratado de Lisboa, ateniéndose por tanto a sus condiciones, y ha rechazado de nuevo cualquier acercamiento a la emisión de deuda común o mutualización de la deuda, alertando que eso sería «veneno para Europa» y que «quien tome decisiones, debe ser quién soporte las consecuencias de esas decisiones». «No se trata de distribuir dinero», ha respondido a las posibilidades que abría ayer el discurso de Juncker.

Alemania, por tanto, frena el entusiasmo de Bruselas. A la espera de que el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) haga alguna apreciación propia, el socio pequeño de la gran coalición, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se ha colocado también de parte de rebajar las prisas. El presidente de la comisión de Finanzas de la CSU, Hans Michelbach, se ha manifestado claramente contra la expansión de la zona euro y ha declarado expresamente que Estados como Rumania y Bulgaria no tienen condiciones para incorporarse a la zona euro.

Y además está el asunto de la seguridad. El ministro de Interior alemán, Thomas de Maizière, ha citado también expresamente a Rumanía y Bulgaria como Estados para los que no ve «ninguna posibilidad de acceder al espacio Schengen». «Hablando con sinceridad, les queda todavía aun largo camino», ha dicho, en un contexto de amenaza terrorista que está obligando incluso a replantear los controles fronterizos en los países que estuvieron dispuestos a eliminarlos en 1985.

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